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Un “Lago” mejor en sus “actos blancos”
Los actos llamados «blancos», el segundo y el cuarto, son sobresalientes en esta nueva versión de «El lago de los cisnes».
Dentro de lo estrictamente académico, son varios los coreógrafos (entre otros Gorsky, Fokine y Cranko) que han retomado la versión «standard» de Marius Petipa y su asistente Lev Ivanov (1895), que a su vez reemplazó a la original de Reisinger, 18 años anterior. La del argentino Mario Galizzi es ya un clásico, y es la que ofrece hasta el domingo próximo el Argentino de La Plata en reposición de Sabrina Streiff, con un elenco estrictamente nacional.
Se puede decir también que «Lago» son en realidad dos ballets en uno: los actos 1 y 3, con fastuosas fiestas en el palacio, y los 2 y 4, los «actos blancos» (donde Ivanov puso su sello), cuya acción transcurre en el lago propiamente dicho. También lo visto en el Argentino parece en cierto punto dos producciones distintas. Si el primer acto, en el que sobresalió con creces la pequeña y liviana figura del Bufón encarnado por Miguel Moyano, no convenció totalmente, por un marco escenográfico poco adecuado (obra de Augusto González Ara) y cierta falta de cohesión en el cuerpo de baile y en el «pas de trois» (pese a las buenas individualidades de Aldana Percivatti, Elízabeth Antúnez y Martín Quintana), todo lo contrario sucedió en el segundo acto, donde la producción alcanzó su punto más alto.
Parte del mérito le corresponde a Julieta Paul (Odile), de técnica segura y gran expresividad, al hechicero Von Rothbart protagonizado por Adolfo Burgos y en una proporción no menor a los cisnes encarnados por las bailarinas, prodigiosos en su sincronización. Los grupos de tres y cuatro cisnes (Dolores Fernández, Larisa Hominal, Adriana Mariazzi, Julieta Raglia, Alejandra Baldoni, María Victoria Vera y Agustina Verde) jerarquizaron la versión.
El tercer acto dio lugar al lucimiento de Bautista Parada (Sigfrido) y Stefanía Vallone, enérgica como Odette, el «cisne negro», mientras que en el cuarto el dramatismo alcanzó su punto máximo, con un final ovacionado por el público. El director francés Benoit Renard no logró concertar óptimamente las distintas secciones de la Orquesta Estable, a juzgar por algunos ataques desparejos y desfasajes rítmicos. Pese a estos detalles, el «Lago» platense alcanza la magia esperada y deja en el espectador exactamente lo que sus creadores buscaban transmitir: la emoción y el disfrute.
«El lago de los cisnes», ballet en cuatro actos. Coreografía de M. Galizzi sobre el original de M. Petipa y L. Ivanov. Música: P. I. Tchaikovski. Ballet Estable del Teatro Argentino (Dir: J. L. Lozano). Orquesta Estable del Teatro Argentino. (Dir.: B. Renard (Teatro Argentino de La Plata, 26 de septiembre).


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