13 de febrero 2012 - 00:00

Un liberal que adoptó el tono social

Henrique Capriles Radonski demostró que pudo vencer a un ícono del chavismo como Diosdado Cabello.
Henrique Capriles Radonski demostró que pudo vencer a un ícono del chavismo como Diosdado Cabello.
Caracas - El abogado y gobernador Henrique Capriles Radonski es, a sus 39 años, un nuevo líder en el espectro político venezolano, que intenta ofrecer una imagen radicalmente opuesta a la de Hugo Chávez y a la de los partidos tradicionales de su país.

En un giro de las proclamas más radicalizadas de la oposición, Capriles enarbola la bandera de los planes sociales y la educación.

Usualmente con gorra deportiva, el gobernador del céntrico estado de Miranda, que abarca parte de Caracas, ha mantenido una prudente distancia de los partidos tradicionales como Acción Democrática y Copei (por el que ingresó al Congreso en 1998) y se ha asociado con otros líderes jóvenes como el exalcalde Leopoldo López, quien declinó su candidatura en las primarias para apoyar la de Capriles.

Capriles, descendiente de judíos del gueto de Varsovia y biznieto de víctimas del campo de exterminio de Treblinka, pertenece a la clase alta caraqueña. Por el lado paterno, forma parte de una familia de dueños de medios de comunicación y empresas inmobiliarias, entre otros intereses, y por el ala materna, sus parientes poseen un importante complejo de salas de cine. De acuerdo con analistas, el gobernador deberá hacer un esfuerzo para devincularse del mundo empresarial y arrimarse al voto popular -estimado en el 80% del padrón- que le da poder a Chávez.

A pesar de su juventud, el político ya cuenta con un grueso currículum. Llegó a gobernador de Miranda tras vencer en las urnas a Diosdado Cabello, una de las piezas duras del Gobierno de Chávez y actual presidente de la Asamblea Nacional (AN).

Además, Capriles fue dos veces alcalde del municipio de Baruta y hace 14 años se convirtió en el presidente más joven de la desaparecida Cámara de Diputados.

Es militante del partido Primero Justicia prácticamente desde su fundación y se ha mantenido en esta organización, una de las principales de la oposición desde 2000. El 3 de mayo pasado lanzó su candidatura a las elecciones primarias y desde entonces no dejó de ocupar el primer puesto en las preferencias.

Uno de los puntos oscuros de su carrera fue su participación de alto perfil durante el golpe de Estado de 2002, que alejó a Chávez del poder durante 48 horas.

La mañana del 12 de abril, una multitud se hizo presente en la embajada de Cuba en Caracas luego de que circularon rumores de que el vicepresidente Diosdado Cabello se encontraba escondido allí. Horas después comenzaron actos vandálicos y la sede diplomática y sus alrededores fueron prácticamente destruidos ante la inacción de la Policía. Capriles, entonces alcalde de Baruta, acudió al lugar acompañado con otros dirigentes opositores para comprobar que Cabello no estaba siendo escondido por la delegación.

Con el retorno de Chávez al poder, el entonces embajador cubano, Germán Sánchez Otero, denunció a Capriles por haber permitido los desmanes y las agresiones contra el edificio, un delito que viola los convenios internacionales. Aquellas acusaciones lo llevaron a estar 119 días preso, hasta que fue exonerado por la Justicia.

«Yo lamento que mi buena fe se convirtiera luego en una película para llevarme a la cárcel, juzgarme y tener una película de terror todos estos años; a mí me llevaron a la cárcel sin ni siquiera haber sido imputado», se desligó.

Agencias EFE y ANSA,

y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario