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Un llamativo gesto de autonomía latinoamericana
Es sabido que el eje que responde a Hugo Chávez (Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Honduras, además, obviamente, de Venezuela) apuntaba a un regreso triunfal de Cuba, y que, en los momentos más tensos de la negociación, hasta planteó, en línea con La Habana y en clave de Guerra Fría, la creación de una nueva «OEA sin Estados Unidos».
Los países moderados de la región fueron la tercera pata, el fiel de la balanza. Llama la atención, entonces, que el canciller chileno, Mariano Fernández, haya dicho al término de la reunión que Cuba puede volver a la OEA si lo desea, y que, para hacerlo, sólo debe formular la solicitud pertinente y cumplimentar los trámites vinculados a la aceptación del estatuto de la organización. En referencia a las declaraciones de Hillary, acerca de condiciones como la convocatoria a elecciones libres en la isla, el chileno expresó: «Ésa es la opinión de ella. Nosotros no nos vamos a meter a discutir asuntos internos cubanos». La mesa está servida para un enfrentamiento sobre la interpretación de la resolución votada ayer.
La administración Obama ya jugó sus primeras cartas en torno al problema cubano: liberó los viajes de cubanoestadounidenses y el envío de remesas a la isla. Lo demás, como el levantamiento del embargo, quedó sujeto a un diálogo futuro y a avances en materia de democratización y liberación de presos políticos. Es decir, le pasó la pelota al régimen castrista.
Es difícil que, por ahora, Washington realice nuevos gestos de acercamiento. Es que podría costarle caro: un grupo de siete congresistas (seis republicanos y un demócrata) presentó ayer mismo un proyecto de ley para suspender el desembolso de los aportes de Estados Unidos a la OEA. Se trató de un acto de protesta contra una resolución que, dijeron, beneficia a una «dictadura brutal».
Así las cosas, queda claro que, aun con fuertes diferencias, América Latina actuó de modo autónomo y forzó a Estados Unidos a aceptar a regañadientes un compromiso ambiguo. La tensión entre las partes, lejos de haber terminado ayer, continuará.
Lo demás queda a voluntad de Cuba. Si la Casa Blanca se mantiene firme en sus exigencias, volver a la OEA puede probarse para La Habana una misión imposible. Si aceptar el retorno significa modificar su propia naturaleza, la respuesta será el rechazo. Exactamente lo que hizo ayer Fidel Castro anticipándose a la noticia.


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