8 de enero 2010 - 00:00

Un mercado chico refleja intereses y no realidad

Un mercado chico refleja intereses y no realidad
Estrictamente no fue casi nada (Australia, Israel, Noruega, Vietnam, etc. hicieron algo similar), apenas una ligera suba de 4 puntos básicos en la tasa a tres meses que -argumento oficial- podría servir para secar un poco la plaza y evitar una minicorrida como la que tuvimos hace 12 meses. Pero, conociendo la forma de actuar del Gobierno chino, esto también podría ser el primer paso de una política monetaria más restrictiva a fin de frenar la inflación y debilitar el yuan. No demasiado lejos Naoto Kan, el recién asumido ministro de Finanzas nipón, afirmaba sin rodeos que sería bueno que el yen se debilitara un poco más (¿dólar en ¥ 95?) y unas horas más tarde la Fed daba a luz un aviso (fechado el 6) aconsejando a las entidades financieras tomar medidas de protección ante una eventual suba de tasas (la apuesta es que esto le daría a partir de setiembre). ¿El 0,6% que subió ayer el dólar, guarda más relación con esto o con los datos del empleo que se difunden hoy? Como podrá suponer, los commodities se movieron a la baja rompiendo una racha de casi 10 ruedas consecutivas de suba; las cotizantes más vinculadas hicieron otro tanto, la tasa a 10 años trepo a 3,827%, y si el Dow terminó la jornada avanzando 0,31% a 10.606,86 puntos fue básicamente por la fortaleza de los papeles financieros. Pero vamos a lo más importante. Si algo nos demuestra lo que ocurre en el Banco Central es, por un lado, la desesperación de algunos hombres por atornillarse en sus puestos, su casi infinita capacidad para olvidar/renegar el pasado (cuando les conviene) y que el Congreso -en cuanto actúe como auténtico representante de la voz del pueblo- es el único capaz de corregir los excesos y errores de un Poder Ejecutivo dominado por populistas. Pocos han criticado -alguna vez rayamos la mofa- al banquero más poderoso del país como nosotros, pero en las actuales circunstancias sólo esperamos que el Congreso actúe como debe actuar, apuntalando su independencia y poderes, para que Ben Bernake continúe presidiendo la Fed.

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