20 de julio 2011 - 00:00

Un Murdoch ‘‘humilde’’ deslindó responsabilidades en empleados

De izquierda a derecha, arriba, Rupert Murdoch y su hijo James. Abajo, la periodista estrella caída en desgracia, Rebekah Brooks, y el renunciado jefe de Policía, Paul Stephenson.
De izquierda a derecha, arriba, Rupert Murdoch y su hijo James. Abajo, la periodista estrella caída en desgracia, Rebekah Brooks, y el renunciado jefe de Policía, Paul Stephenson.
Londres - En el día en que se sintió más «humilde» que nunca, Rupert Murdoch declaró ayer ante el Parlamento británico y eludió tener cualquier tipo de responsabilidad en relación con el escándalo de las escuchas y los sobornos, si bien su mano derecha, la editora Rebekah Brooks, confesó poco después haber usado detectives para conseguir información.

«Nunca me sentí tan humilde como hoy», afirmó el empresario en el inicio de su comparecencia ante la Comisión de Cultura, Medios de Comunicación y Deportes del Parlamento. «Seamos claros, violar la intimidad de las personas está mal. Pagar a policías para obtener informaciones está mal», afirmó durante el interrogatorio.

Pero cuando un diputado le preguntó si asumía ser «en última instancia el responsable» de lo ocurrido, Murdoch respondió «no» y se apoyó en la imposibilidad de supervisar a 53.000 empleados. Y al consultarlo sobre quién podía entonces ser considerado culpable, contestó: «A la gente a la que confié la dirección y entonces quizá a la gente en la que ellos confiaron».

Paralelamente, Murdoch subrayó que las sospechas que podrían extender el incendio que hace tambalear a su imperio mediático News Corp. a Estados Unidos son totalmente infundadas.

«No hemos visto ninguna prueba» de pinchazos telefónicos a familiares de víctimas de los atentados del 11 de septiembre «y por lo que sabemos, el FBI tampoco», afirmó el octogenario empresario. «Si las encuentran, trataremos el caso exactamente del mismo modo que lo estamos haciendo aquí», agregó.

News Corp. tiene en EE.UU. el sello cinematográfico, de TV abierta, de noticias y de series Fox, y los diarios The New York Post y The Wall Street Journal (WSJ).

El megaempresario dio testimonio junto a su hijo James, número tres de News Corp., quien pidió disculpas. «Quisiera decir cuánto lo siento, cuánto lo sentimos, en particular a las víctimas» de las escuchas «y a sus familias», declaró James Murdoch, de 38 años.

Zozobra

El momento de máxima zozobra se vivió cuando un hombre intentó agredir a Murdoch con crema de afeitar (ver foto en página siguiente).

El caso obligó a Murdoch a cerrar News of the World y a desprenderse de dos estrechos colaboradores: Rebekah Brooks, directora de News International (rama británica del imperio Murdoch), y Les Hinton, jefe de la filial estadounidense de Dow Jones que publica WSJ.

Brooks, la «reina de los tabloides», hasta muy recientemente superpoderosa y adulada, fue detenida el domingo y liberada 12 horas después bajo fianza por cargos de corrupción de policías y complicidad en escuchas telefónicas ilegales. También declaró ayer.

Ante los Comunes, la mujer calificó lo ocurrido en el diario como «horrible», y afirmó que «desde luego ocurrieron errores», aunque, en línea con Murdoch, insistió en que se actuó «rápidamente» cuando se conoció lo que estaba sucediendo en la publicación. Según Brooks ella se encontraba al tanto de que el News of the World utilizaba a detectives privados, pero afirmó que «todos los diarios nacionales en el Reino Unido» hacen lo mismo.

Sobre los presuntos sobornos a la Policía, Brooks afirmó que ella «nunca ha aprobado un pago» para un oficial. «Por mi experiencia de tratar con la Policía, sé que la información que ellos ofrecen a los diarios es gratuita».

El escándalo de las escuchas provocó también las renuncias del jefe de Scotland Yard, Paul Stephenson, y del jefe de la Policía antiterrorista, John Yates, y dejó a la defensiva al primer ministro conservador David Cameron.

Stephenson, quien debió declarar antes que Murdoch, admitió que pudo haber «diez miembros del departamento de comunicación (de Scotland Yard) que trabajaron para News International en el pasado, algunos de los cuales eran periodistas» (ver aparte).

Las renuncias de Stephenson y Yates fueron precipitadas por la revelación de que un exsubjefe de redacción de News of the World, Neil Wallis, había trabajado a medio tiempo como consultor policial. El Partido Conservador admitió ayer que Wallis pudo haber prestado «asesoramiento informal» al jefe de comunicación de Cameron antes de que éste fuese electo en 2010.

La declaración de Murdoch fue seguida con gran interés en el Reino Unido y resultó uno de los actos de mayor relevancia llevado a cabo por la comisión parlamentaria fundada en 1979. No obstante, el poder de la comisión parlamentaria es limitado, ya que sólo puede emitir recomendaciones y no puede exigir declaraciones bajo juramento.

Mientras las acciones del imperio Murdoch se desploman en caída libre, el encadenamiento de renuncias amenazan con llevar el escándalo a niveles impensados.

Desde Nigeria, Cameron reconoció que el caso es «un gran problema», aunque se dijo que seguro finalmente se resolverá. «Una parte de los medios ha cometido actos ilegales, horribles. La Policía debe responder a serios interrogantes acerca de corrupción potencial y sobre una investigación fallida. Los políticos han estado demasiado cerca de los propietarios de los medios», dijo el primer ministro a horas de regresar a Londres, donde hoy tiene cita en el Parlamento.

El News of the World está acusado de haber pinchado desde el año 2000 los teléfonos de unas 4.000 personas, entre ellas políticos, miembros de la Casa Real, celebridades y víctimas de delitos.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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