¿Un radical arrepentido o un simulador?

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Lima - Ollanta Humala dice que ha cambiado, pero muchos no le creen. Esta vez, sobre todo para la segunda vuelta, dejó atrás su perfil radical y lució el traje de un izquierdista moderado para vencer a la derechista Keiko Fujimori.

Sus críticos dudan de la conversión y lo ven como un lobo que, una vez en el poder, se quitará la máscara y será la versión peruana del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Otros piensan que no hay condiciones para que intente rupturas radicales.

Ollanta Moisés Humala Tasso nació en Lima el 27 de junio de 1962, en una familia numerosa y muy politizada del departamento de Ayacucho. Su nombre de general inca alimenta la leyenda de que su padre soñó siempre con verlo presidente, aunque más mediante el golpe de Estado que a través de las urnas. Pero el teniente coronel del Ejército en retiro recurre a la democracia. Ya en 2006, muy novato, había ganado la primera vuelta y perdió apretadamente la segunda con Alan García.

Humala salió del anonimato a fines de 2000 con una rebelión contra el agonizante Gobierno de Alberto Fujimori. La acción, en lo militar, bordeó lo ridículo. Sus compañeros lo abandonaron, y él estuvo dando vueltas por los Andes sin que las autoridades siquiera lo buscaran. Entonces nadie se dio cuenta, pero había nacido un líder.

El padre de Humala, Isaac, abogado que de joven dirigió una célula clandestina comunista de la que formaba parte Mario Vargas Llosa, se hizo figura con ideas que la mayoría creía disparatadas. Cuando Ollanta entró a la política con un discurso más centrado, le costó marcar distancia con un proyecto pintoresco y potencialmente peligroso. Acusado de ser «títere» de Chávez, Humala tiene en su antiguo nexo con el presidente venezolano su flanco débil. Asegura que su faro ahora es el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, pero sigue desatando temores en los mercados. Para la segunda vuelta aumentó la moderación al punto que hoy tiene entre sus impulsores al liberal de derecha Vargas Llosa y al expresidente centrista Alejandro Toledo.

Agencias DPA y EFE

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