1 de septiembre 2014 - 00:00

Un Réquiem por Florencia Fabris

La soprano Florencia Fabris, fallecida hace un año en San Juan mientras cantaba el Réquiem de Giuseppe Verdi.
La soprano Florencia Fabris, fallecida hace un año en San Juan mientras cantaba el Réquiem de Giuseppe Verdi.
Hace un año, en la plenitud de su madurez vocal y artística, a los 38 años, moría la notable soprano argentina Florencia Fabris, tras sufrir un accidente cerebro-vascular cantando en San Juan el "Requiem" de Verdi. En su homenaje, y por iniciativa de Juan Casasbellas y un grupo de integrantes del Coro de Buenos Aires Lírica, que él dirige, hoy a las 20:30 se interpretará en el Santuario de Jesús Sacramentado (Av. Corrientes 4433) el "Requiem" de Mozart. El concierto tendrá como solistas a Marisú Pavón, Vanina Guilledo, Santiago Ballerini y Hernán Iturralde, un ensamble integrado por cantantes de los coros Estable del Teatro Colón, Polifónico Nacional, de BAL e instrumentistas de las orquestas Estable del Colón y Filarmónica de Buenos Aires, más músicos independientes, bajo la dirección de Casasbellas. La entrada es libre y gratuita.

"Ya el año pasado sentimos las ganas de reunirnos y cantar para ella", cuenta el director, "pero en ese momento no fue fácil y decidimos hacerlo cuando se cumpliera un año. Los directivos de BAL tenían por su parte la intención de realizar un homenaje y decidimos unificar esfuerzos. Ellos no contaban con presupuesto para esto, pero podían aportar infraestructura y gestión".

En agosto del año pasado Fabris trabajaba en el protagónico de dos producciones de la "Traviata" de Verdi: una, la del Teatro Argentino de La Plata, cancelada en vísperas del estreno; la otra, un emprendimiento independiente del barítono Ernesto Bauer y el director de orquesta Darío Domínguez Xodo, con puesta en escena de María Concepción y María de la Paz Perre y coro dirigido por Casasbellas, llevado a escena el 9 de agosto en Florencio Varela (sede de la Orquesta Sinfónica Municipal que participó de la función). En ambas la soprano compartía elenco con Bauer y Santiago Ballerini, quien la recuerda: "Nunca se dedicó a ser diva ni se preocupó por tener el pelo arreglado o tales zapatos; se preocupaba por su trabajo y que eso le ayudara a sostener a sus hijos. Tenía una dedicación mental, física y emocional full-time a ellos".

Casasbellas también subraya su ausencia total de divismo: "Florencia estaba llamada a grandes destinos, pero seguía siendo humilde, sin el menor atisbo de la soberbia que otros podrían tener con el diez por ciento de lo que ella había logrado. Era una extraordinaria artista, segura y tremendamente musical", concluye.

M.P.

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