Un respiro en la tormenta: Art Basel se asienta en la Ciudad

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Una iniciativa que demoró dos años en concretarse.

El grupo de 120 coleccionistas y operadores culturales que Art Basel Cities trajo a Buenos Aires, y partirá el jueves, fue casi un regalo en un ambiente golpeado -como casi todos los ambientes- por el rigor de la crisis. Desde ya, con un dólar que en cinco meses pasó de 20 pesos a casi 40, las posibilidades de los argentinos de concurrir a ferias y exposiciones en el exterior se dificultan. El viaje ha sido siempre nuestro destino para interactuar con el circuito internacional. Pero, justamente, hace dos años Art Basel, la feria más poderosa del mundo, ofreció sus servicios para revertir esta situación y convertir a Buenos Aires en un centro del arte mundial. El Gobierno porteño creyó en el proyecto y se firmó un contrato de tres años por más de dos millones de dólares.

Si los suizos logran su objetivo, la ciudad será un polo de atracción cultural y sus habitantes disfrutarán de este estatus. De hecho, al contingente de Art Basel se sumaron más de 150 extranjeros interesados en analizar la experiencia. Pero el programa no terminaba de cerrar hasta hoy, cuando finalmente los suizos pasaron de las palabras a los hechos.

Art Basel Cities Week muestra la ciudad como espacio propicio para albergar obras contemporáneas de todas las vertientes, de artistas locales e internacionales. La italiana Cecilia Alemani, responsable del llevar el arte a una línea ferroviaria abandonada, la High Line de Nueva York, el lugar donde los artistas del mundo desean estar, presentó "Rayuela", una exhibición de arte público con la estructura del libro de Cortazar. Investigó además el origen del conceptualismo temprano en la Argentina y la visita de Duchamp en 1918.

En la vertiente conceptual figuran en la Biblioteca Nacional el "Alfabeto lunar" de Leandro Katz, y la intervención de Eduardo Basualdo en el extenso muelle de pescadores de la Costanera Sur que se interna en el Río de La Plata. El recorrido es la obra, que culmina con una puerta giratoria en el límite del camino y el Río. Buenos Aires no fue elegida al azar. Alemani invitó, entre otros artistas, a Ad Minoliti, Alex Da Corte, Alexandra Pirici, Barbara Kruger, David Horvitz, Gabriel Chaile, Luciana Lamothe, Mariela Scafati, Maurizio Cattelan, Mika Rottenberg, Pia Camil, Santiago de Paoli y Vivian Suter.

La muestra tiene como antecedente "Arte e ideología. CAyC al aire libre". Realizada en 1972 en la plaza Roberto Arlt, fue la primera expresión de arte urbano en el país y terminó censurada, aunque la integraban Sol LeWitt, Oiticica, Christo, García Uriburu, Kosice y el Grupo CAyC. Ahora, la Fundación arteBA y la Asociación de Galerías Meridiano, con el apoyo del Ministerio de Cultura porteño, aportaron lo suyo. Una extensa e intensa programación comenzó con un almuerzo en el Palacio Devoto, donde argentinos y extranjeros se dieron la mano. Así se iniciaron tres días de Gallery Weekend, recorridos por más de 40 galerías, visitas a talleres, performances, charlas y simposios, de Norte a Sur, de la Boca a Palermo pasando por Villa Crespo. Simultáneamente la Fundación Proa inauguró una muestra antológica de Calder y el Malba un nuevo montaje de su colección.

Art Basel Cities anunció su próxima acción para abril de 2019, en coincidencia con la Feria arte BA. Entretanto, los extranjeros comenzaron a comprar y despertaron a los coleccionistas de Buenos Aires que abrieron sus casas para invitar a pequeños grupos a comer. "Conocí gente de otros lugares a la que jamás hubiera podido acceder y pude hablarles de mis artistas", observó la galerista rosarina Gabi Galassi. La apuesta de los suizos dueños de Art Basel y las sedes de Miami y Hong Kong, apunta a consolidar estas relaciones y liderar el descubrimiento de las ciudades como nuevos lugares no sólo de peregrinación sino además de inversión, elegidos por los artistas para vivir. Las ferias de arte se multiplican en todo el mundo y se vaticina su ocaso. El concepto de ciudad cultural se remonta a Atenas, Roma y París, que le cedió el lugar a Nueva York y en las últimas décadas a Berlín. ¿Qué ciudades resultan propicias para los artistas y para pensar en la inversión? Buenos Aires es la primera experiencia de Art Basel.

El artista más criticado -aunque consagrado- es el italiano Maurizio Cattelan que presentó "Eternity", un cementerio, e invitó a los argentinos a esculpir sus lápidas. Se sabe que Cattelan cursó invitaciones para una de sus muestras, colgó en la puerta de la galería un cartel que decía "Ya vuelvo", y nunca regresó.

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