El número de civiles muertos en Irak desde la invasión de una coalición internacional liderada por EE.UU. en 2003 se eleva a 150.000 según el Ministerio del Interior de ese país.
Sin embargo, estudios independientes, como el de la Universidad Johns Hopkins y una encuesta realizada por ORB para el diario británico The Guardian, elevaron la cifra a más de un millón.
Las muertes fueron consecuencia tanto de las acciones de guerra como del brutal terrorismo confesional que se abrió paso tras el derrocamiento de Sadam Husein.
A ello hay que añadir el deceso de 20.000 policías iraquíes y más de 19.000 insurgentes.
El Pentágono gastó cerca de u$s 770.000 millones desde 2003, a lo que se suman las partidas para tratar a los heridos y las pensiones de los veteranos, que a finales de 2010 ascendían a u$s 32.000 millones más.
Este conflicto y el que EE.UU. llevó adelante en Afganistán no son precisamente ajenos a la crisis fiscal y de endeudamiento que sufre hoy la principal economía del mundo.
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