5 de mayo 2010 - 00:00

Un vecindario conmocionado

La casa de Bridgeport, Connecticut, del joven paquistaní responsable del ataque fallido en Nueva York fue ayer objeto de un allanamiento del FBI y de la curiosidad de los periodistas.
La casa de Bridgeport, Connecticut, del joven paquistaní responsable del ataque fallido en Nueva York fue ayer objeto de un allanamiento del FBI y de la curiosidad de los periodistas.
Bridgeport, Connecticut - En la modesta y tranquila localidad de Bridgeport, a una hora y media de Nueva York, los vecinos descubrieron asombrados ayer que el hombre cuya furtiva presencia era casi invisible en el barrio era el presunto autor del atentado fallido de Times Square.

«Estoy en estado de shock, porque no me imaginé que teníamos a alguien en nuestro propio patio trasero haciendo esto, planeando, preparando», comentó Lavonne Muse, una mujer que vive con su hijo en una casa vecina.

Los agentes del FBI (policía federal) irrumpieron en la madrugada en esta apacible ciudad de escasos recursos, situada 65 millas al noreste de Manhattan, para allanar una casa de madera de tres pisos de la calle Sheridan.

Concluyeron el operativo poco después de las 14 hora local, cuando un camión del FBI estacionado frente a la casa, que había sido cargado con cajas y objetos hallados en la residencia durante la mañana, se retiró del lugar.

Bridgeport es una aglomeración suburbana de unos 130.000 habitantes, donde el ingreso per cápita es inferior a la media nacional y donde un cuarto de la población es extranjera, según estadísticas oficiales.

En el segundo piso de la modesta construcción de madera de Bridgeport vivía, presuntamente, el paquistaní Faisal Shahzad, nacionalizado norteamericano el año pasado, pero en el barrio muy pocos se percataron de su presencia.

«Estaban renovando el lugar. Nunca pensamos que había gente viviendo ahí», explica Muse, obligada por los agentes del FBI a evacuar su propia casa durante dos horas a las dos de la mañana.

«Tuvimos que ir a una escuela vecina; fuimos evacuados porque nuestra casa está justo detrás, por precaución por si hubiese una bomba. La gente en esta cuadra tiene hijos, y con todo este asunto de las bombas, sí, nos asustamos. Me acordé del 11 de setiembre» de 2001, relató Muse.

Marilyn Osoria, puertorriqueña, vive en el barrio hace diez años y tampoco recuerda nada del misterioso personaje, pero relata que su hijo de 19 años lo vio un día de verano de 2009 cuando trajo una serie de cajas al lugar.

«En agosto pasado, un día que hacía calor, llamó la atención porque él llegó vestido con su ropa musulmana puesta. Ese día, el señor vino y bajó unas cajas de una camioneta con un chamaquito de unos 16 o 17 años. Tuvieron una discusión con mi hijo, pero nada pasó: ellos siguieron bajando sus cajas», precisó.

Agencia AFP

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