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Un viaje con historia y sabor a través de los barrios de Bogotá
La plaza de Bolívar con su gran explanada siempre cubierta de personas y palomas. Al fondo, el Capitolio Nacional de Colombia, sede del Congreso Nacional, construido entre 1848 y 1926.
Este antiguo barrio y el contiguo centro histórico, con antiguas casonas, calles empedradas y constantes subidas y bajadas (una marca registrada de esta ciudad, así como los espacios verdes y el cambiante clima que hace que suela decirse que pueden vivirse las cuatro estaciones durante un mismo día) son un excelente punto de referencia para lanzarse a conocer Bogotá, un destino que en un puñado de días ofrece la chance de pasear por barrios coloniales, cenar en la gastronómica Zona G, salir de fiesta por el Parque de la 93, visitar el Museo del Oro, descansar en el Parque Simón Bolívar y disfrutar de la puesta de sol desde los miradores de La Calera o del fantástico cerro de Monserrate.
Recorrer el centro histórico bogotano lleva en pocos metros del siglo XVIII al XXI, con el cruce constante de construcciones modernas y coloniales. El ondulante terreno también permite, al alzar la vista, observar el mosaico que componen los antiguos tejados color ladrillo, las nuevas torres vidriadas que se erigen a lo lejos y el verde de la montaña que siempre asoma en el horizonte.
En esta parte de la ciudad, la amplísima Plaza de Bolívar, la principal de Bogotá, es sin dudas el espacio dominante, ubicada entre las carreras (así llama los bogotanos a las calles que van de norte a sur) 7ª y 8ª, y las calles 10ª y 11ª. Allí, custodiados por un ejército de palomas, se encuentran el Palacio de Justicia, el Capitolio Nacional, la Catedral Primada de Colombia, la Casa del Cabildo Eclesiástico, la Capilla del Sagrario, el Palacio Arzobispal y el Palacio Liévano, sede de la alcaldía. Contiguo se encuentra el barrio de La Candelaria, con balcones coloniales y grandes portones de madera, otrora trajinados por virreyes y emisarios de la Corona española, en edificaciones que hoy en gran mayoría albergan salas de teatros como La Candelaria, Seki Sano, el Tecal, García Márquez, o museos como el Colonial, del Florero, Casa de la Moneda, Quinta de Bolívar y Militar. La biblioteca Luis Ángel Arango, la más visitada del continente, también tiene sede allí.
La historia indica que esta parte de Bogotá ya era sagrada para los muiscas, los primeros pobladores de la región, una condición que al parecer nunca perdió, al ser el punto de fundación elegido por el español Gonzalo Jiménez de Quesada y el que contiene un símbolo bogotano como es el Chorro de Quevedo, famosa fuente que habría sido lugar de fundación y adquirió fama al ser el sitio donde los antiguos pobladores recibían el agua que bajaba de los cerros gracias al entubamiento realizado por la alcaldía. Hoy es un lugar turístico ineludible, donde los paseantes toman la foto de rigor y luego aprovechan para tomar una cerveza, un canelazo (típica aguardiente caliente con canela), un café, o un chocolate con galletas, queso y esos pancitos conocidos como almojábanas.
La Candelaria encuentra en la Plaza Chorro de Quevedo un punto de concentración de actividades culturales, con mucha juventud, espectáculos callejeros, profusión de malabaristas y conexión con la estrechísima calle del Embudo, con sus bares y puestos de artesanías. Este espíritu bohemio es a su modo heredero del Bogotazo, el estallido ocurrido en ese barrio el 9 de abril de 1948, tras el asesinato del caudillo Jorge Gaitán, un hecho que transformó la historia de Colombia.
Carreras
La Bogotá de hoy es una ciudad bastante caótica (viven unos 8 millones de personas) y más allá de su efectivo sistema de transporte Transmilenio, suele ser bastante complicado trasladarse del centro a los barrios más poblados. La carrera 7ª es una arteria fundamental que atraviesa la ciudad de norte a sur y, conflicto de tránsito al margen, merece la pena ser recorrida para conocer mejor la historia de la ciudad. Fue en su origen un camino indígena y luego de la colonia a su vera se construyeron casonas de estilo español, que luego dieron paso a las de impronta inglesa y francesa en el siglo XIX. A su vez, en el centro conecta con modernos rascacielos. La carrera conduce por barrios representantivos de la ciudad, como El Chicó, El Nogal, Rosales -el elegido por la farándula bogotana-, Chapinero, La Merced y el Centro.
Al recorrer la carrera 7ª de sur a norte se viaja desde La Candelaria y el centro hacia barrios más modernos, con la compañía de los cerros a mano derecha. Un alto en el camino puede ser la visita al Cerro de Monserrate, de 3.152 metros de altura sobre el nivel del mar (Bogotá se ubica a 2600 metros), que en su cima contiene el Santuario del Señor Caído, famoso lugar de peregrinación, en un marco de exuberante vegetación. Se puede ascender por funicular, teleférico o a pie recorriendo empinados 1,5 kilómetro. Desde allí se logran hermosas vistas de la ciudad, tanto de día como de noche, y también es posible disfrutar de gastronomía de primer nivel en los dos restoranes que funcionan en las alturas.
El camino hacia el norte lleva también hacia el Parque de la 93, en el barrio de El Chicó, ubicada entre las calles 93 A y 93 B y las carreras 11 A y 13. Se trata de una zona moderna, cada vez más turística, donde se han instalado cadenas de hoteles y se han desarrollado propuestas gastronómicas y de vida nocturna, con una amplia y creciente variedad de restoranes, bares, cafés y discos. La cultura y el diseño también eligen el Parque de la 93, con la instalación de espacios de arte y las principales marcas internacionales. En la misma área se encuentra la Zona G, que concentra algunas de las propuestas gourmet de más calidad de Bogotá.
Algunas interesantes alternativas de vida nocturna están también reunidas en la Zona Rosa (calles 79 a 85 entre carreras 11 y 15), muy elegida para salir de «rumba» -palabras que los colombianos usan para hablar de fiesta-, con restoranes, bares, cafés, hoteles, casinos, centros comerciales y tiendas. Usaquén, La Calera, y el histórico barrio de La Candelaria también son buenas opciones para salir de noche.
Datos Útiles
Vuelos Buenos Aires-Bogotá: Lan tiene hasta 3 conexiones diarias (vía Lima o vía Santiago) desde $ 8.899, Premium Business, y $ 3.672, Economy. Aerolíneas Argentinas ofrece vuelos directos desde $ 5.000.
La cotización del peso colombiano ronda los 380 por cada peso argentino. Aunque con peor cotización, casas de cambio colombianas toman pesos argentinos.
Más información: www.colombia.travel; www.proexport.com.co.


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