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Un Wagner platense destinado al recuerdo
Eiko Senda y John Pierce, protagonistas de la función del pasado domingo de «Tristán e Isolda» en el Teatro Argentino de La Plata.
Muy buena elección para este inicio es «Tristán e Isolda», que como bien lo dice Henry Barraud en su libro «Las cinco grandes óperas», es la partitura más humana y proporcionada del genial autor alemán. Doble reconocimiento le corresponde aquí a Marcelo Lombardero: en su función de director artístico del Argentino, por haberse atrevido a levantar la valla, y, en tanto que director de escena, por la humildad y solvencia con las que encaró el desafío. Apelando a las nuevas tecnologías que le permiten crear los espacios con imágenes filmadas y de excelentes dibujos que remiten a la estética de los comics más elaborados, el régisseur logra un entorno dinámico con economía de medios sin que acciones superfluas distraigan de lo esencial, que está en la música y el texto.
La elección puede funcionar también como un homenaje a la tradición de los telones pintados, con la diferencia de que estas imágenes pueden dialogar con la acción; más que superponerse al discurso wagneriano, el diseño plástico y teatral creado por Lombardero y Diego Siliano lo complementa y cumple con su cometido: que el cuento llegue al público tal cual es.
La otra gran parte del mérito les corresponde al joven pero ya experimentado Alejo Pérez, a la Orquesta Estable que lo siguió fiel y responsablemente, a los preparadores del Argentino en lo que se intuye un riguroso trabajo y especialmente a los elencos elegidos, donde tanto extranjeros como locales mostraron gran solvencia en el lenguaje melódico como en la dicción alemana.
En el cast que tuvo a su cargo la función del pasado domingo sobresalió la Isolda de Eiko Senda, con una voz de enorme caudal (sorprendente en su físico menudo) y depurada línea de canto. Tras un excelente comienzo, el norteamericano John Pierce fue mostrándose cada vez menos certero en la afinación, lo que deslució su muy buena composición de Tristán.
Por su presencia escénica, su impecable desempeño vocal y su entrega actoral, la BrangTMne de Eugenia Fuente se ubicó en un nivel superlativo, mientras que el también joven Fabián Veloz (Kurwenal) reveló notables condiciones para este repertorio y Ernesto Bauer fue un Melot perfecto en lo actoral y muy solvente en lo vocal; como el Rey Marke, Christian Peregrino llevó a cabo una gran labor (aunque un vibrato marcado conspiró contra su timbre bello y su autoridad).
Los comprimarios y el coro completaron esta exitosa labor de equipo con la que el Argentino da un paso adelante, saldando una deuda con su pasado y abriendo a la vez un promisorio horizonte de posibilidades.
«Tristán e Isolda», ópera en tres actos. Libreto y música: R. Wagner. Coro y Orquesta del Teatro Argentino. Puesta en escena: Marcelo Lombardero. Dirección musical: Alejo Pérez (Teatro Argentino de La Plata, 21 de agosto).


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