25 de enero 2012 - 00:00

¿Una acusación ideologizada?

Madrid - Manos Limpias y Libertad e Identidad son los dos grupos de la ultraderecha española que originaron el juicio abierto ayer contra el magistrado español Baltasar Garzón por haber querido investigar la suerte de las víctimas del franquismo.

Registrado como un sindicato de funcionarios, Manos Limpias se presenta como un grupo «independiente» que lucha por «la defensa del orden constitucional».

Y afirman utilizar para ello «todo tipo de denuncias, ante las corrupciones políticas o económicas que lesionen el interés público o general».

«Se trata de un grupúsculo muy activo en los tribunales, en todas las causas que pueden afectar a partidos políticos del centro, de izquierda, cuestiones relacionadas con el aborto», explica el abogado defensor de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda.

Su secretario general, Miguel Bernad, recibió en diciembre un premio de la Fundación Francisco Franco en agradecimiento por su «defensa de los ideales del Movimiento» de manos de Carmen Franco, la hija del dictador fallecido en 1975.

Menos conocida en España, la pequeña organización Libertad e Identidad asegura ser «un grupo de ciudadanos de todos los rincones de la geografía española que pretenden renovar la sociedad» y busca «definir y asentar la importancia de la familia, la Justicia, el Estado y la política».

Según Martínez-Fresneda, es «un grupo muy relacionado con otros grupos de extrema derecha europeos» que «defiende la identidad española frente a los extranjeros, los emigrantes».

Para ellos «la libertad sería la del pueblo español frente a las ideas extranjerizantes», agrega. Ausente del Congreso de los Diputados y prácticamente inexistente entre los políticos locales, la ultraderecha es poco visible en España.

Agencia AFP

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