6 de abril 2011 - 00:00

Una baja menor que el tenor de las noticias

Una baja menor que el tenor de las noticias
En realidad, lo que se dice novedades, ninguna de ellas la fue. La primera, el inminente cierre del Gobierno federal, es algo de lo que venimos hablando hace ya meses. Para el ciudadano ordinario, el efecto económico será casi nulo, aunque la administración pública deberá trabajar ajustándose a medidas de emergencia. Eventualmente, algún presupuesto será aprobado por el Congreso y saldremos del atolladero. Mientras tanto, el presidente Obama tratará de aprovechar la situación para aumentar su popularidad denostando a los opositores y ganar la reelección, en tanto los republicanos apostarán a que la idea de reducir el gasto del Gobierno en u$s 40.000 millones será lo suficientemente atractiva como para atraerles más votos.

La segunda fue el cambio de política de la Fed, que en las minutas de la reunión del 15 del mes pasado deslizó que algunos miembros propusieron comenzar a restringir el crédito antes de fin de año. La tercera, la nueva suba de la tasa del Banco de China al 6,31% tratando de contener la suba de precios; y la cuarta, la nueva baja en la calificación de la deuda soberana de Portugal (la tasa trepó al 9% anual), cuyo rescate por la Unión Europea parece cuestión de horas más que de días (el volumen operado en el NYSE de apenas 830 millones de acciones fue otra de las no sorpresas del día). Lo único que podemos llamar sorpresa fue el desplome del índice ISM de 59,7 puntos a 57,3 en marzo. En este contexto, el petróleo trepó a u$s 108.34 por barril, y el precio del oro marco un nuevo máximo histórico en u$s 1.451,80 por onza. Considerando todo esto, el 0,05% que perdió el Dow al cerrar en 12.393,9 puntos luego de pasar la mayor parte del día del lado ganador fue un triunfo.

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