8 de septiembre 2009 - 00:00

Una brecha inalcanzable para la Argentina

La estrategia de Brasil de las últimas tres décadas es adquirir material bélico que lo exima de una dependencia tecnológica de EE.UU. La razón es simple: Brasilia quiere liderar ella sola la tropa en Sudamérica. De allí las suspicacias o rispideces frente a las «intromisiones» de Washington en la región, como el relanzamiento de la IV Flota en 2008. O más recientemente, las siete bases en Colombia. En esa línea de diferenciación con EE.UU. es que Brasil acaba de sellar con Francia un acuerdo por armamento de u$s 12.000 millones.

Dicen en Brasilia que fue ese espíritu de diferenciación el que prevaleció en la reunión de principios de agosto entre el ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, y el enviado del Gobierno de Barack Obama, general Jim Jones, asesor en Seguridad de la Casa Blanca. Si bien Jones traía desde Washington una deferencia especialísima -el permiso para transferencia de tecnología bélica en caso de que Brasil comprase 36 aviones cazas F-18 modelo Super Hornet fabricados por la estadounidense Boeing-, el encuentro terminó abruptamente frente a un issue irreconciliable: el acuerdo militar entre Bogotá y Washington por las bases en Colombia, injustificable para Brasilia.

De allí en más, le tocó a Itamaraty, la hábil Cancillería brasileña, esconder, hasta ayer, 7 de setiembre, una decisión que ya había sido tomada: comprarle a la francesa Dassault los 36 aviones de combate modelo Rafale. «Un contrato por u$s 4.000 millones, en el que se priorizó el criterio estratégico de no depender de EE.UU. en su material más sensible, en contrario de la evaluación técnica de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), que se inclinaba por los F-18», dijo a Ámbito Financiero el analista internacional Fabián Calle.

La alianza aeronáutica franco-brasileña no es ninguna novedad. Existe desde los 70, cuando Brasilia adquirió los Mirage 3. «Éstos fueron renovados después por las FAB por 12 Mirage 2000 de 1985, mediante un leasing, algo que prenunciaba el acuerdo recién firmado», señala el experto Calle. Y advierte que si bien la adquisición de los 36 Rafale le confieren a la FAB una calidad de supremacía aérea (por ser aviones cazas), «la brasileña queda equiparada a la Fuerza Aérea de Chile, que para fin de año contará con 40 aviones F-16».

Hay asimismo una diferencia sustancial: la relación entre la inversión en Defensa y el PBI de cada país, que en el caso brasileño es mucho menor. Por otra parte, mientras Chile viene armándose sostenidamente desde la época de Pinochet, con el acuerdo con Francia, Brasil recién empieza a revertir tres décadas de desinversión en defensa.

Desinversión

Hasta aquí, el backstage del acuerdo por los cazas entre Brasil y Francia. Mientras tanto, por casa ¿cómo andamos? En medio de una escalada armamentística en la región, y mientras en Brasil ya se alzan voces que piden reinstalar el plan nuclear y desandar el camino del Tratado de No Proliferación Nuclear, la Argentina permanece estática. ¿Indefensa? También. «La desinversión en Defensa viene desde comienzos de los 90, cuando se ajusta el Presupuesto a un punto del PBI, parecido al que tenemos hoy y distinto del promedio mundial de 2,2 puntos», dijo Fabián Calle. Y advirtió: «La región ya está por arriba de ese promedio».

Para Calle, la política de los 90 de inserción internacional y reducción simultánea del Presupuesto de defensa ya no es posible. «Debido a las compras de los vecinos y la turbulencia regional, ya no estamos en la versión periférica del «fin de la historia», señaló. «Si hasta EE.UU. está dando señales cuando pone a disposición de la Argentina y a precio razonable, sistemas de armas como el F-16, misiles Amraam, Sidewinder X, o la modernización de la electrónica de los destructores y fragatas Meko».

«El tema es terminal», apunta este experto, «y al revés de lo que propone la dirigencia política (léase Macri, De Narváez o Cobos) no habrá proyección futura de la Argentina sin disuasión creíble y capacidad de operar con socios y aliados. La irresponsabilidad de la dirigencia llega al punto tal de no comprender que, por ejemplo, la reciente extensión de la plataforma continental marítima de la Argentina dentro de la convención del mar requiere de un respaldo que garantice su soberanía y vigilancia. «

La conclusión de Fabián Calle frente a un escenario de Armaggeddon en el vecindario es lapidaria. «Lo primero es darles solución al caos salarial y a los gastos fijos que consumen más del 80 por ciento del Presupuesto en Defensa». Si eso no se compone previamente, ni la disponibilidad de cooperación en armamento de EE.UU. ni la de la misma Francia o la vecina Brasil podrán ser aprovechadas.

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