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Una caída que complica
Sebastián Sole remata ante el bloqueo de Dragan Stankovic.
El juvenil equipo argentino fue impotente para quebrar al poderoso seleccionado serbio y resignó el partido con parciales de 15-25 (19m.), 25-21 (24m.), 22-25 (24m.) y 18-25 (23m.).
Argentina ahora deberá afrontar un exigente desafío contra Rusia, mañana desde las 12, en la última fecha del Grupo P.
Si bien la zona está abierta y Argentina incluso puede ganarla, la derrota con los serbios angosta la brecha de posibilidades de ubicarse entre los mejores ocho del Mundial (para eso, Argentina debería terminar primero o segundo en la zona).
Los argentinos sintieron el peso del partido y la jerarquía del rival en el inicio: tensos, presionados, cometieron errores.
Ante un equipo intimidado, Serbia sacó ventaja en todos los fundamentos del juego y las diferencias en el marcador fueron notables (2-8, 9-16 en los tiempos técnicos).
El seleccionado de los Balcanes, liderado por el opuesto Ivan Miljkovic, capitalizó las dudas del sexteto argentino y, sin exigirse, clausuró el primer set por un abultado 25-15.
En el segundo set Argentina elevó su nivel tras ajustar un poco la recepción, su principal déficit en el período inicial.
El seleccionado de Javier Weber estableció un marco de paridad en el juego y, en un turno de Luciano De Cecco en el servicio, obtuvo una ventaja de tres puntos (22-19) con un ace, un error forzado y un bloqueo de Facundo Conte.
Por primera vez Argentina apreció que Serbia era un rival vulnerable: presionó en ataque y obtuvo el set por 25-21.
El tercer parcial mantuvo la paridad: Serbia tuvo sus altibajos y entregó puntos por error, pero Miljkovic continuó esmerilando la defensa argentina. Los juveniles de Weber esta vez fueron superados en el momento de la definición, donde los serbios mostraron autoridad para adjudicarse el parcial por 25-22.
Serbia, con el bloqueo, construyó una nueva ventaja en el cuarto set ante un errático seleccionado argentino (11-7, 16-12).
Argentina tuvo una leve reacción pero no fue suficiente para quebrar a un rival con el oficio de los serbios.


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