21 de abril 2009 - 00:00

Una coalición en estado de shock

Asunción - La aparición de un nuevo caso de presunta paternidad del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, el segundo en una semana, amenaza con desatar una crisis de imprevisibles consecuencias.

El escándalo tomó estado público ayer, aunque desde hace algunos días circulaba como un rumor que algunos atribuían a una campaña de desprestigio hacia Lugo, el ex obispo católico que asumió hace un año y generó grandes expectativas con sus promesas de cambio.

Una mujer, oriunda del departamento de San Pedro, uno de los más pobres del país, aseguró que su hijo, de seis años, es de Lugo, ya que mantuvo relaciones amorosas desde 2001, cuando tenía 17 años y era madre soltera de una niña.

«Acudí a pedir ayuda a monseñor Fernando Lugo porque el papá de mi primera hija, Francisco Luján Correa, quien trabajaba de anestesista del Hospital de San Pedro, me negaba la asistencia a la criatura», dijo Benigna Leguizamón, que actualmente vive cerca de Ciudad del Este, en el departamento de Alto Paraná.

Reconoció el apoyo del ahora presidente, y agregó: «Me ofrecieron dinero para que lo denuncie en la campaña electoral, pero me negué, porque no quiero que el caso de mi hijo sea manipulado».

Según el testimonio de la mujer, Lugo le pasó dinero hasta que su hijo cumplió dos años y después fue mermando la asistencia y últimamente «ni siquiera responde» a sus llamados telefónicos. «Yo lo único que le pido es que lo reconozca también, como a su otro hijo», reclamó. Esta denuncia pública, que amenaza con llegar a los tribunales, cayó como una bomba y empañó el clima de celebración que preparaba la gobernante Alianza Patriótica para el Cambio (APC) por el primer aniversario del triunfo electoral que el 20 de abril de 2008 terminó con 61 años de hegemonía del Partido Colorado y abrió un nuevo capítulo en el país.

El ministro del Interior, Rafael Filizzola, se negó a opinar sobre las consecuencias políticas que tendrá esta nueva situación y dijo que no puede agregar nada porque no es la persona indicada, ya que el Presidente pidió que el tema se mantenga en el ámbito privado.

«No corresponde a nosotros especular sobre eso. Nos tenemos que sentar a analizar la situación», se limitó a decir Filizzola, que es uno de los principales hombres de confianza del presidente dentro del gabinete.

El senador Oscar Denis, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), aliado de Lugo, reconoció ayer que la imagen del presidente se desprestigia y advirtió que la situación puede ser aprovechada ahora para que se realicen denuncias falsas.

El vicepresidente, Federico Franco, aportó su grano de arena al clima enrarecido y confuso del país al declarar que desconoce los cambios dispuestos por Lugo en el gabinete. «Me interiorizaré de la información y luego podré opinar. El Presidente tiene potestad para nominar a los ministros», comentó Franco, dando nuevas evidencias del distanciamiento con el presidente.

Desde la oposición, el senador Miguel Carrizosa, del centroderechista Partido Patria Querida (PPQ), dijo que «hay que esperar que aparezcan todos los hijos» de Lugo y prefirió ser «prudente» antes de emitir una opinión respecto de la posibilidad de entablar juicio político al mandatario.

El cielo paraguayo se oscureció y la «jornada memorable» que Lugo iba a aprovechar para ratificar «cambios históricos» que prometió, amenaza con convertirse en un temporal que sólo el presidente sabe cómo enfrentará.

Nadie se atreve a pronosticar lo que pueda suceder, porque además de los intereses políticos que juegan en una situación así, también incide mucho la cultura machista que ha predominado por décadas en el país.

La vida «desordenada» de la que algunos acusan a Lugo no es solamente un problema del ex obispo. Siete de cada diez hombres no reconocen la paternidad sobre sus hijos, según Oscar Víctor Benítez, director del Registro Civil. «De cada diez personas que se presentan a inscribir a sus hijos, siete son mujeres», reveló.

Agencia DPA

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