12 de febrero 2014 - 00:00

Una émula criolla

Desde 1934, cualquier chiquita encantadora que subiera a un escenario enseguida era asociada con Shirley Temple. Pasó hasta con Andrea del Boca, Divina Gloria y Lorena Paola. Pero, entre nosotros, "Shirley Temple argentina" hubo una sola, y así la presentaron: Diana Miriam Jones. Debutó en cine a los 4 años, igual que la original, a quien se parecía mucho. También brillaba en la pantalla, bailaba tap, recitaba. Pero tuvo un solo protagónico, le faltó un John Ford que la dirigiera y un Gerald Ford para enviarla de embajadora por el mundo.

Por suerte tuvo un Luis César Amadori, que la descubrió y orientó. Así, entre 1951 y 1956, apareció en ocho películas, casi todas comedias: "Me casé con una estrella", como hija de Concha Piquer, "Cosas de mujer", hija de Zully Moreno, "La pasión desnuda", hija de María Felix, etc., hasta llegar a la preadolescencia como hermana menor de Lolita Torres en "Un novio para Laura". Entre medio protagonizó el corto de propaganda peronista "Soñemos", de Amadori (una chiquita descubre la Ciudad Infantil, hoy abandonada) y los programas televisivos "Las muñequitas de la tarde" y "Miriam la pequeña preguntona".

No tuvo suerte con un drama sobre chicos que desaparecen en un country, "Prohibido para menores", y desapareció ella misma, tras la más segura profesión de contadora pública. Además, ya era 1956 y cierta gente no le perdonaba aquel corto de propaganda. Pensar que la Temple estuvo 20 años en el Servicio Exterior de EEUU.

Paraná Sendrós

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