18 de noviembre 2015 - 00:00

Una falsa alarma sembró el pánico en Alemania

Alertada por servicios secretos extranjeros, la Policía alemana buscó cuidadosamente explosivos en el estadio de Hannover, donde debía jugar el seleccionado nacional con Holanda.
Alertada por servicios secretos extranjeros, la Policía alemana buscó cuidadosamente explosivos en el estadio de Hannover, donde debía jugar el seleccionado nacional con Holanda.
 Berlín - El duelo amistoso entre Alemania y Holanda en la ciudad de Hannover, propuesto como un partido en defensa de la democracia tras los atentados de París, no logró ayer cumplir ese cometido ya que debió ser suspendido por una "amenaza creíble" de un ataque con explosivos la cual resultó ser una falsa alarma.

La policía alemana no encontró explosivos en los alrededores del estadio de fútbol de Hannover en el que se debía jugar el partido ni detuvo a algún sospechoso, señaló el ministro regional del Interior de la Baja Sajonia, Boris Pistorius, después de que un diario local informara que se había descubierto una ambulancia con explosivos cerca del estadio.

Al cierre de esta edición, investigadores analizaban un paquete sospechoso hallado en un tren en esa localidad.

Por su parte, el ministro del Interior alemán Thomas de Maizière señaló que el encuentro fue suspendido para "proteger a la población". "Pido a la población que tenga confianza en las fuerzas de seguridad, teníamos razones para hacerlo", señaló, rechazando ofrecer más datos sobre la naturaleza de la amenaza.

Círculos de seguridad dijeron en Berlín que el alerta llegó de un servicio secreto extranjero. Según señaló en su edición electrónica el rotativo Bild, las autoridades alemanas recibieron varios indicios de planes de atentado.

Primero fueron informadas de que un grupo de norafricanos conocidos por la policía tenía previsto un ataque y se habló en concreto del uso de explosivos y armas automáticas en las arterias de acceso al estadio. Posteriormente, el servicio secreto francés llamó la atención sobre un iraquí que al parecer planeaba atentar contra el amistoso.

"Todos estábamos ansiosos por ver el partido que debía ser un gesto especial" de solidaridad hacia Francia tras los atentados, lamentó De Maizière. "Por ello es más duro tener que tomar esta decisión", justificó. Al encuentro tenía previsto asistir la canciller alemana, Angela Merkel, así como varios ministros de su gabinete. El ministro dijo que la gobernante había volado con él de Berlín a Hannover y al recibir la noticia de la amenaza regresó en avión a la capital alemana.

Otro estadio de Hannover, donde estaba previsto que hubiese un concierto, también fue evacuado, a lo que luego se sumó el desalojo parcial de la estación central de trenes.

La suspensión del partido entre Alemania y Holanda se anunció por altavoces 15 minutos después de que se abrió el ingreso. "Abandonen el estadio rápidamente, pero sin pánico. No hay peligro, váyanse a casa normalmente", se oyó. Los espectadores fueron evacuados con celeridad.

La selección germana todavía no había llegado al campo cuando la policía desvió el autobús y, según el portavoz de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Jens Grittner, llevó al equipo "hacia un lugar seguro".

"Nunca me imaginé que nuestro equipo tuviera que pasar dos veces en cuatro días por algo tan trágico", dijo el presidente interino de la Federación Alemana de Fútbol, Reinhard Rauball.

El seleccionado alemán disputó el viernes por la noche en París un amistoso contra Francia en momentos en que a las puertas del estadio se inmolaban con explosivos tres terroristas.

Agencias DPA, AFP y EFE