Pero una mirada a las acciones militares internacionales en Siria e Irak da pocos motivos para pensar que se podrá derrotar a EI solo militarmente. Pese a que los ataques de la alianza liderada por Estados Unidos frenaron la expansión de los extremistas en algunos lugares y los hicieron retroceder, los bombardeos no han podido debilitar significativamente al grupo terrorista, que todavía controla vastos territorios de Siria e Irak.
El problema de los ataques aéreos es la falta de socios confiables y un buen apoyo de tropas en el terreno. Ninguno de los gobiernos occidentales parece estar dispuesto a desplegar tropas contra EI, pero las fuerzas kurdas en Siria e Irak son aliados, tienen buena preparación y equipos: con el apoyo aéreo de la coalición pueden reconquistar gran parte del territorio en manos de la milicia islamista.
Por otra parte, el Ejército iraquí sufrió en los últimos meses duras derrotas ante los yihadistas. Cuando EI avanzó en el verano boreal de 2014 sobre Mosul, en el norte de Irak, los soldados iraquíes huyeron rápidamente. Y este año las fuerzas de Bagdad perdieron la capital provincial de Al Ramadi a manos de los terroristas. Durante semanas trataron, en vano, de recuperar ese bastión del EI.
El Ejército iraquí sufre en sus filas la corrupción, una formación deficiente y la falta de motivación. Pese al apoyo aéreo de Estados Unidos y la presencia de asesores militares norteamericanos, las únicas victorias en ciudades como Tikrit se lograron con la ayuda de milicias chiitas, financias por Irán y reticentes a pelear del mismo lado que Estados Unidos.
Dilemas
La situación también es difícil en Siria, donde los aliados más importantes de las fuerzas occidentales son las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), brazo armado en Siria del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) que figura en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos. Turquía, socio de la OTAN, quiere a su vez evitar un fortalecimiento de los kurdos en Siria. Y Washington también trabaja con grupos rebeldes moderados que, sin embargo, no tienen influencia significativa en la guerra civil.
En general, los expertos coinciden en señalar que el EI no puede ser derrotado únicamente desde un aspecto militar. En Irak, Siria, Libia, el grupo terrorista logró llenar un vacío de poder allí donde las estructuras estatales fueron devastadas. La toma del poder sólo fue posible con el apoyo de las poblaciones locales, que rechazaban a sus propios gobiernos.
Mientras tanto, el EI construyó una extensa red internacional con ramificaciones en Egipto, Libia, Yemen y otros países en los que forjó alianzas. Si se encuentra bajo presión en uno, tiene la habilidad de movilizarse y atacar en otro lado. Si es derrotado en Siria o en Irak, puede resurgir con nuevas fuerzas en otro lado. Quien quiera derrotar al EI no sólo necesita determinación: también necesitará mucha paciencia.
| Agencia DPA |


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