27 de marzo 2009 - 00:00

Una “mesa chavista” para la crisis

En los últimos días, Hugo Chávez disparó una andanada de medidas económicas y políticas. Calificado por el Gobierno como un paquete de reajuste económico y de «paquetico de mera cosmética» por la oposición, los nuevos anuncios apuntan, sin duda, a mostrar que el líder bolivariano puede controlar la crisis que ya empieza a pegarle duro a Venezuela. Pero, ¿cómo se toman estas decisiones? ¿Existe una «mesa chica» que asesora a Chávez y a la que él escucha? ¿O es Chávez un mandatario que gobierna a solas y a pura intuición?
«Sean míticas o reales, se dice que en Miraflores existen una o varias salas de situación, integradas por expertos, que asesoran a Chávez», dijo a este diario la periodista Rosario Orellana, directora de la FM 104.9 de Caracas y dirigente de Esdata, una ONG de contraloría electoral. «Pero desde que José Vicente Rangel (figura paternalista y vicepresidente hasta fines de 2006) salió del Gobierno, Chávez no tiene operador político y está muy mal acompañado», agrega Orellana, quien aclara, además, que, «desgraciadamente, los seguidores del chavismo encuentran en estos asesores a los chivos expiatorios de los errores y fracasos del régimen».
Encuestas
Para el politólogo Alfredo Maldonado, viceeditor de Venezuela Analítica, «en esa mítica sala situacional, con operadores políticos de confianza, incluyendo cubanos, se analizan encuestas públicas y otras confidenciales que no se publican nunca». «A partir de esa información, Chávez discute planes y escucha opiniones de sus asesores», prosigue Maldonado, «pero las decisiones las toma él y muchas veces sorprende a esos mismos hombres». ¿Quiénes tienen predicamento sobre Chávez?, pregunta Ámbito Financiero. «Diosdado Cabello, Aristóbulo Istúriz (ex ministro de Educación), su hermano Adán Chávez, el Tte. Cnel. de Aviación (R) Luis Reyes Reyes (ex piloto de F-16, ex gobernador de Lara y actual e influyente ministro de Secretaría de la Presidencia)», contesta Maldonado, aunque aclara que «el de más confianza es y ha sido siempre su hermano Adán».
Gurúes
En cuanto a los gurúes económicos que pueden acercarle propuestas al presidente de Venezuela, los analistas no dudan en señalar a Jorge Giordani -acaba de ser nombrado por tercera vez ministro de Planificación-. Giordani es un viejo catedrático en Economía, nacido en República Dominicana pero formado en Venezuela, de bajo perfil, que habla poco y dice menos. Alí, Rodríguez Araque, ministro de Economía y Finanzas (y ex presidente de PDVSA y ex ministro de Energía y Petróleo) es el otro economista «de peso», pero el bolivariano siempre opta por seguir el «camino que le ilumina Giordani», dicen. De acuerdo con los hechos de los últimos días de marzo, pareciera que la situación social se le escapa de las manos a Hugo Chávez. Paros de los gremios petroleros y de los docentes. Bloqueos de las avenidas principales de Caracas por parte de los transportistas. Huelgas en Guayana, la región venezolana de industria pesada. Sidor y Cargill, dos de las compañías tocadas por la vara estatizadora de Chávez, en serios conflictos.
Pero, el presidente venezolano hizo caso omiso de estas manifestaciones y redobló la apuesta:
modificó la ley orgánica de Descentralización del Estado y, con ese aval pasó a controlar los aeropuertos y autopistas de las provincias gobernadas por la oposición, ordenó rebajar los sueldos más altos de los funcionarios estatales, anunció un aumento de salarios que resultará paupérrimo frente a las proyecciones de inflación y pidió achicar el gasto público y corregir el presupuesto 2009, basándolo en un barril de petróleo a u$s 40 y no el de u$s 60 tomado originalmente. Y amenazó, como siempre, con intervenir y estatizar empresas, además de perseguir judicialmente a los líderes de la oposición.
¿Son manotazos de ahogado que da Chávez? ¿O le queda resto todavía? «Chávez está girando contra los activos acumulados en diez años de control social progresivo, a partir del engaño facilitado por su singular capacidad histriónica y su dominio de los códigos de comunicación con la masa», dice Rosario Orellana. Pero no es ésta su crisis final: enfrente tiene una oposición desarticulada. «Pasamos hoy por el agotamiento de la esperanza (de recambio), que tarda en consumarse», concluye, pesimista, Orellana. «Hugo Chávez sigue allí, con su poder basado en una fe tremenda de la gente, los venezolanos pobres y muchos de clase media, que lo sienten como suyo, como su auténtico representante y líder», dice Maldonado. «Su predicamento en las bases sociales sigue siendo muy profundo, por eso es que lo que se viene es más política y discursos». «Y no olvidemos», termina Maldonado, «que siempre las decisiones importantes las toma Hugo Chávez a solas, porque no confía en nadie». Solamente en su intuición política.

Dejá tu comentario