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Una próspera ciudad llora el entierro de sus jóvenes
Cladimir Callegari, padre de Mariana, llora ante la tumba de su hija.
Sin reponerse todavía del impacto inicial de la tragedia, los habitantes de esta próspera ciudad de 261.000 habitantes en el estado de Río Grande do Sul sacaron fuerzas del dolor para sepultar a los suyos, en su mayoría jóvenes universitarios, en la jornada más triste de la que tengan memoria.
El Cementerio Ecuménico Municipal y el Parque Jardim Santa Rita abrieron sus puertas desde primera hora de la mañana para recibir a más de medio centenar de víctimas del incendio, en una procesión interminable de féretros seguidos por familiares, amigos y conocidos desgarrados por la tragedia.
Estudiantes
La mayoría de los fallecidos bordeaba los veinte años y al menos un centenar de ellos eran estudiantes de la Universidad Federal de Santa María (UFSM), según confirmó esa institución.
Entre las historias conmovedoras que circulaban por los cementerios estaba la del soldado del Ejército Leonardo de Lima Machado, de 26 años, que fue enterrado con honores militares porque murió al tratar de salvar personas atrapadas en la discoteca. Lima Machado consiguió escapar con vida de las llamas que se apoderaron del recinto, pero volvió a entrar dos veces en el local y en la segunda, quedó atrapado y falleció junto a otras 230 personas.
«Sacó a su novia, la dejó en la vereda de enfrente y volvió a entrar para ayudar a otros», explicó el cabo Gilmar Geison Buscher, compañero de Machado en el primer regimiento de carros de combate del Ejército.
Además del soldado Lima Machado, otros siete militares, la mayoría de ellos de la Base Aérea de Santa María, perecieron en esta catástrofe, que es la peor de su tipo en más de medio siglo en Brasil. Santa María es también sede de un centro de entrenamiento de blindados y alberga a cerca de 17.500 miembros del Ejército y 1.500 de la Fuerza Aérea.
Hermanos
La catástrofe golpeó por partida doble a dos familias, cada una de las cuales perdió dos hijos en el incendio.
Los hermanos Marcello y Pedro Salla, de 20 y 17 años, estudiantes de Derecho y Agronomía respectivamente, habían conseguido a última hora entradas para la discoteca y no pudieron escapar de las llamas.
Ambos fueron sepultados ayer en el Cementerio Municipal por familiares y amigos de la Universidad Federal de Santa María (UFSM), quienes contaron que Marcello, el mayor, se ganó un ingreso para dos personas para el área vip y decidió acudir en compañía de Pedro, el menor.
Al igual que los Salla, la familia Farias Brissow, de la localidad de Itaqui, también fue golpeada doblemente por la catástrofe.
Las hermanas Andressa Thalita y Louise Farias Brissow, la primera estudiante de la Facultad de Derecho de Santa María (Fadisma) y la segunda de la UFSM, perdieron la vida en el incendio, según las autoridades.
Anoche, familiares y amigos de los fallecidos habían convocado a una misa en la plaza Saldanha Marinho, en el centro de la ciudad, después de la cual estaba pautada una marcha en memoria de las víctimas de esta tragedia que ha enlutado a Brasil.
Agencia EFE


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