27 de febrero 2017 - 22:09

Una “sin papeles” enferma y detenida es el nuevo símbolo de la resistencia a Trump

La joven salvadoreña, víctima de violencia doméstica y de pandillas, fue arrestada al pedir asilo. Las autoridades migratorias no le permiten realizarse una cirugía vital ni recibir el tratamiento adecuado. Organizaciones civiles denunciaron el trato inhumano.

Un clamor que crece. Las protestas por la persecución y estigmatización de los inmigrantes indocumentados han cobrando fuerza desde que el Gobierno de Donald Trump flexibilizó las deportaciones (arriba).  Esa cruzada sumó ahora la lucha por lograr que Sara Beltrán Hernández (derecha) reciba el trato humanitario que corresponde a su caso por estar enferma y correr riesgo de muerte si regresa a su país, El Salvador.
Un clamor que crece. Las protestas por la persecución y estigmatización de los inmigrantes indocumentados han cobrando fuerza desde que el Gobierno de Donald Trump flexibilizó las deportaciones (arriba). Esa cruzada sumó ahora la lucha por lograr que Sara Beltrán Hernández (derecha) reciba el trato humanitario que corresponde a su caso por estar enferma y correr riesgo de muerte si regresa a su país, El Salvador.
Washington - El caso de Sara Beltrán Hernández, una migrante indocumentada que llegó a Estados Unidos para pedir asilo y permanece arrestada pese a que sufre un tumor cerebral, reavivó la polémica por la persecución que emprendió el Gobierno de Donald Trump a los "sin papeles" sin tener en cuenta las particularidades de cada caso.

Si bien la salvadoreña Beltrán Hernández, de 26 años y madre de dos hijos, fue detenida en Alvarado (Texas) durante la administración de Barack Obama, en noviembre de 2015, fue bajo el nuevo Gobierno que su situación se volvió más compleja.

La joven fue llevada el 10 de febrero a un hospital después de sentir fuertes dolores de cabeza y se le diagnosticó un tumor cerebral. Estuvo internada hasta fines de la semana pasada cuando las autoridades del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) la llevaron nuevamente al centro de detención.

El ICE es la dependencia a la que Trump ordenó perseguir sin descanso a los indocumentados. Es la misma que, pese a estar protegido por el decreto DACA, ha detenido hace 10 días a un "dreamer", como se llama a los inmigrantes ilegales que llegaron a Estados Unidos siendo niños.

Por eso, ella junto a su familia y organizaciones de defensa de los derechos humanos iniciaron un pulso contra el Gobierno actual para revertir las condiciones de detención y lograr que se la someta a una cirugía, vital para detener el cáncer que padece. Por ahora, sólo le proporcionan un analgésico para el dolor.

Michelle Brané, directora de derechos de inmigrantes y el programa de justicia para Women's Refugee Commission, dijo al diario español El País, que "esto no debiera ocurrir, el ICE debiera dejarla en libertad al cuidado de su familia, pero hemos visto situaciones similares con anterioridad y no me sorprende con esta administración".

"Este es el decimotercer día que no se hizo la cirugía y no entendemos por qué. Ella no tiene días, tiene horas", declaró la asistente del caso, Melissa Zúñiga.

La familia de Beltrán, que vive en Nueva York, está pidiendo libertad condicional humanitaria. Su hermana, Raquel Hernández, publicó una carta en el sitio web de Telemundo, una de las principales cadenas de habla hispana en Estados Unidos.

"Mi hermana es una luchadora y una sobreviviente. Sobrevivió a la violencia doméstica y a un vecindario que estaba dominado por las pandillas de nuestro país El Salvador. Sobrevivió al duro recorrido para llegar a EE.UU. donde pidió asilo para vivir junto a mi y a mi madre en Nueva York. Y sobrevivió a 15 meses en un centro de detención en Texas, donde injustamente permanece hoy. Es una de las personas más fuertes que conozco", escribió.

"Está detenida incluso cuando no representa una amenaza y no tiene razones para esconderse de las autoridades. Incluso cuando puede ser asesinada si regresa a El Salvador", agregó.

Amnistía Internacional (AI) lanzó una campaña para reclamar a las autoridades estadounidenses que liberen a Sara Beltrán Hernández para que pueda obtener tratamiento médico urgente y estar con su familia.

A las preocupaciones que tiene la familia y las ONG por la mala atención médica que recibe, AI sumó otra: el postoperatorio, dado que, según la información que pudieron recabar en la últimas horas, la joven sólo permanecerá ingresada la primera noche tras la cirugía.

Entre otras acciones, AI movilizó el fin de semana a sus más de 1,2 millones de miembros y simpatizantes estadounidenses para exigir al ICE y al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) la libertad condicional de la salvadoreña mientras se revisa su solicitud de asilo.

La asociación internacional también envió el miércoles una carta al DHS haciendo hincapié en que la detención sólo debe ser utilizada por los funcionarios de inmigración "como último recurso", y apuntando que la libertad condicional debe ser concedida a aquellos que sufren de emergencias médicas, ya que no plantean ningún riesgo de vuelo.

"Sara nunca debería haber estado detenida durante tanto tiempo para empezar, y mucho menos estar encerrada mientras sufre una grave emergencia médica", denunció el vocero de AI en Estados Unidos, Eric Ferrero.

Asimismo, señaló que frente a las "agresivas" órdenes de inmigración del presidente Trump, AI luchará para asegurar que las personas con solicitudes de asilo reciban una audiencia "justa" y un trato "humano".

En este sentido, aseveró que personas como Beltrán, que buscan asilo por la violencia que viven en sus países de origen, no deben ser tratadas "como criminales" mientras sus casos son procesados.

Agencia EFE y Ámbito Financiero