21 de diciembre 2015 - 00:00

Una visita a la “escultura cuántica” de Sebastián

Las esferas de Sebastián son “una geometría emocional”, combinaciones entre arte y ciencia que ocupan un lugar pregnante en el espacio.
Las esferas de Sebastián son “una geometría emocional”, combinaciones entre arte y ciencia que ocupan un lugar pregnante en el espacio.
Sebastián (su verdadero nombre es Enrique Carbajal) nació en 1947 en Ciudad Camargo, Chihuahua, México, pueblo de donde era oriundo Siqueiros y a quien, según su madre, debía seguir sus pasos dada su facilidad para el dibujo. No fue muy feliz en la Academia San Carlos, en D.F., donde llegó a los 17 años para estudiar pintura, porque cuando un profesor le borró un autorretrato con aguarrás porque "no se veía el color", decidió pasar al taller de escultura. Es importante señalar que este alumno, que podría haber visto frustrada su carrera artística, ha obtenido cinco doctorados Honoris Causa de prestigiosas universidades nacionales y extranjeras. Desde entonces, abrazó esta disciplina a través del lenguaje de la geometría y de las matemáticas,

En el Museo Arte Tigre ( MAT) se exhiben diez esculturas cuánticas, un trabajo comenzado hace dos años, descriptas como simétricas. Simetría es una palabra clave en el universo que dio origen a la geometría euclidiana, y siglos después a la no euclidiana y a la geometría hiperbólica. Sus esferas constituyen "una geometría emocional", combinaciones entre arte y ciencia que ocupan un lugar pregnante en el espacio; están ubicadas en el suelo, se destacan por su cromatismo, por el brillo y la tersura del esmalte acrílico con el que recubre el acero, las curvas, pliegues, resultado de cálculos y recursos que enfatizan sus rigurosas ideas matemáticas. Entre ellas, "Cuántica flor de la vida", "Esfera cuántica punto cero" y "Cuántica jaranita".

A través de un video en Google Earth se puede hacer un viaje por las distintas ciudades donde están emplazadas sus obras monumentales, más de 200 en México y también en los EE.UU. Japón, Corea, Francia, Israel, China y Canadá.

Sebastián ha abordado con idéntico éxito el diseño arquitectónico, vestuario teatral, mobiliario, objetos, joyería; por eso señala que "soy un artista de tiempo completo, toco muchas disciplinas. El día que me aburra y deje de crear, estaré muerto".

Pero Sebastián no está solo en la sala principal del museo sino en compañía de Jorge Gamarra (Buenos Aires, 1939), autodidacta, importante referente de la escultura argentina, miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes, de dilatada trayectoria y de personalísimo lenguaje. El corpus de su obra responde al despojamiento. Gamarra hace una verdadera exaltación del oficio, formas puras, de fuerte presencia, no importa el material , ya sean maderas duras o blandas que más tarde combinó con metales. Fueron notables sus herramientas, un tributo al hacer del hombre. En los últimos diez años se ha dedicado a la piedra, especialmente el granito, que es el material con el que en esa conjunción artista-artesano ha llevado a su máxima tensión y despojamiento, quitándole a la talla todo lo superfluo.

Además de contemplarla, invita al silencio, a querer acariciar sus superficies, en muchos casos, pulidas obsesivamente. Destacamos "Círculo desplazado" en granito de Sierra Chica, "Sol mineral", también en granito, con su juego de luces y sombras; una obra de 2004, "Atolón", granito negro zulú con su contraste de brillo y opacidad, o "Cinta II" en granito negro absoluto. Obras que tienen un aura ancestral, ya sean sus círculos, herramientas o piedras erosionadas que están también relacionadas con la geometría, de allí el diálogo que se establece con el artista mexicano. Hasta marzo de 2016.

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