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Una voz fresca para todo Piazzolla-Ferrer
Ce Suárez Paz canta acompañada, entre otros, por su padre, el eximio violinista del quinteto de Piazzolla, Fernando Suárez Paz.
El padre de Ce Suárez Paz, Fernando Suárez Paz, es un violinista eximio y fue, durante una década y media y hasta el final, músico del quinteto de Astor Piazzolla. Su madre Beatriz es cantant, y su hermano Leonardo, también violinista, está radicado en Nueva York, donde estudió y se vinculó al mundo del jazz aunque se mantuvo ligado al tango.
En ese entorno, el destino de Cecilia "Ce" Suárez Paz estaba echado. Empezó grabando jingles desde muy niña. Se formó en la música, el canto, la danza y el teatro. Trabajó como docente junto a Pepe Cibrián Campoy, estudió con muchos maestros de distintas disciplinas. Adoptó distintos géneros como cantante, y abrió su propia escuela de comedia musical y canto "Broadway School"- en la localidad de Pilar en la que vive.
Ce grabó su primer disco "Renaceré- casi exclusivamente con repertorio de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, con piezas muy conocidas como "Balada para mi muerte", "La última grela", "Yo soy María", "Chiquilín de Bachín" o la "Balada para un loco" pero también con algunas menos escuchadas como el "Preludio para el año 3001", "Soledad" (no confundir con el tango de Gardel y Le Pera) o el bellísimo "Poema en Si Mayor". Y se rodeó de un grupo excelente, con su padre en el violín y la dirección y con casi toda la responsabilidad de los arreglos en el pianista Nicolás Guerschberg.
Buena parte del elenco que la acompañó en el disco estuvo también en los dos conciertos que hizo en Clásica y Moderna y que prometen repetición el mes próximo.
Heterodoxa en su modo de cantar se cuela su pasado baladístico y jinglero-, muy prolija con la afinación y la colocación vocal, convencida de lo que canta y con fuerte presencia escénica, Ce Suárez Paz es una bocanada de aire fresco en el panorama actual de esto que ella llama aunque nada de lo que hace tiene menos de 40 o 50 años- "new tango". Encuentra puntos muy altos en su "Poema..." sólo con Nicolás Guerschberg, en "Adiós Nonino" con la letra de Eladia Blázquez, junto a la guitarra de Federico Rosso, en "Che bandoneón" ya en el final con bandoneón y guitarra, o en su sensual "Yo soy María" de la operita "María de Buenos Aires".
Un párrafo destacado merece, sin dudas, el cuarteto acompañante, por su trabajo grupal pero, sobre todo, por sus brillantes participaciones solistas. Y hubo en estos conciertos, además, dos momentos instrumentales para la antología: "Los mareados" por el dúo Fernando Suárez Paz-Nicolás Guerschberg y "Escualo" por los cuatro, con un papel destacadísimo del gran violinista para cuyo lucimiento precisamente la compuso Astor Piazzolla.


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