Única duda: ¿será más o menos conservador?

Edición Impresa

• JUAN PABLO II Y BENEDICTO XVI MOLDEARON LA INSTITUCIÓN

TM Ciudad del Vaticano Después de dos papas tan diferentes como el carismático polaco Juan Pablo II y el intelectual alemán Benedicto XVI, lo único cierto es que el futuro pontífice será un conservador.

De los 115 cardenales que se encerrarán el martes en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor de Benedicto XVI, 48 recibieron su título del primero y 67 del segundo.

Al proclamarlos "príncipes de la Iglesia", los dos papas extranjeros que han reinado en los últimos 35 años quisieron premiar figuras con su misma visión de la Iglesia, conservadora, más concentrada en asuntos de fe, espirituales y de teología, que en asuntos sociales y de alcance internacional.

La mayoría de los "papables" que la prensa cita, como el italiano Angelo Scola, el canadiense Marc Ouellet, el brasileño Odilo Scherer y el austríaco Joseph Schönborn, son considerados conservadores, apegados a las tradiciones, poco dispuestos a realizar grandes reformas y a tomar decisiones sorprendentes, como podría ser la conversión del banco del Vaticano en una entidad al servicio de los pobres después de haber sido blanco de escándalos por una trama de corrupción, tráfico de influencias y hasta lavado de dinero de la mafia.

Para los teólogos que se inspiran en Joseph Ratzinger, el primer papa que renuncia en siete siglos, la fe se derrumba si se deja de cultivar y se impregna de valores mundanos.

Casi todos los papables que figuran en las especulaciones de la prensa son teólogos, con una vasta cultura, políglotas, que tienen cuenta en Twitter y usan todos los medios de comunicación modernos a su alcance.

Paralelamente, defienden a capa y espada los dogmas más tradicionales de la Iglesia, como la vida desde su concepción y condenan con firmeza la eutanasia y el aborto. Es posible que algunos admitan la comunión a los divorciados, que no excluyan la ordenación de sacerdotes a hombres casados en zonas particulares y que abran las estructuras eclesiásticas a las mujeres.

El célebre teólogo suizo Hans Kung, uno de los más críticos con los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, no deja de reprochar a la Iglesia que no aproveche la histórica posibilidad de cambiar que se le ha presentado tras la renuncia inesperada de Benedicto XVI a finales de febrero. "La primavera árabe sacudió toda una serie de regímenes autoritarios. Ahora que ha dimitido el papa Benedicto XVI, ¿será posible que ocurra algo similar en la Iglesia católica, una primavera vaticana?", se interrogó en un artículo.

"Por supuesto, el sistema de la Iglesia católica, más que a Túnez o Egipto, se parece a una monarquía absoluta como Arabia Saudita. En ambos casos, no se han hecho auténticas reformas, sino concesiones sin importancia. En ambos casos, se invoca la tradición para oponerse a la reforma", sostuvo.

"Al cónclave entran dos bandos: los conservadores y los menos conservadores", subrayó el vaticanista estadounidense John Allen. "Todos tienen el mismo linaje, la misma orientación, el sello de Ratzinger, por ello no se atacarán entre ellos", afirmó Sandro Magister.

Para Alberto Flores D'Arcais, filósofo y director de la prestigiosa revista MicroMega, el último cardenal progresista fue el italiano Carlo Maria Martini, fallecido el año pasado.

"Hoy en día la Iglesia en su totalidad se presenta normalizada, homologada, compactada, en torno a sus posiciones conservadoras, desde un punto de vista teológico, ético y acaso político", recalcó. Para el filósofo se trata de un cónclave lleno de "paradojas", donde se cumplirá la máxima de 'que todo cambie para que todo quede igual', resumió.

El veterano experto en asuntos religiosos, el español Juan Arias, quien reside desde hace varios años en Brasil, recordaba a los brasileños Aloisio Lorscheider o Evaristo Arns, el más anciano del Colegio Cardenalicio con 91 años, como figuras que se destacaron a nivel internacional por la defensa de los derechos humanos y sus anatemas contra las dictaduras suramericanas.

La elección no será fácil y es por ello que se debate sobre quién sería su segundo en el estratégico cargo de secretario de Estado del Vaticano, cargo sumamente criticado durante la gestión de Benedicto XVI.

Pero el apoyo de los llamados cardenales de la Curia, el gobierno central de la Iglesia, la mayoría italianos, aunque entre ellos figura el influyente argentino Leonardo Sandri, considerado como un italiano por sus largos años de vida pasados en los pasillos del Vaticano, es clave para salir elegido. Con un tercio de los 77 votos necesarios para salir elegido, los cardenales "curiales" controlan la elección y podrían bloquear un papa del cambio.


Agencia AFP

Dejá tu comentario