La campaña PRO se unificará en su último tramo entre Capital Federal y provincia de Buenos Aires, a partir de mañana, cuando está previsto el desembarco de Francisco de Narváez para compartir actos y fotos con la candidata porteña, Gabriela Michetti.
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El macrismo busca, por un lado, que el postulante de la provincia transite por el territorio donde a diario miles de bonaerenses trabajan, del lado de la Capital Federal. Pero, a la vez la sintonía entre la publicidad política que despliega PRO en uno y otro distrito encuentra a los sondeadores de voto que hay muchos porteños que creen que a De Narváez lo encontrarán en el cuarto oscuro local. El candidato aribará mañana, según los planes macristas, en principio en el barrio de Liniers donde recorrerá la avenida Rivadavia.
Esa calle, principal y extensa que nace en el bajo y atraviesa la avenida General Paz a la altura de Liniers en la Ciudad de Buenos Aires, simboliza para los políticos porteños una división del voto que, en el último tramo de campaña buscan conquistar, estimando que allí se concentra un elector de clase media que no es fiel a ningún postulante. Pero no es lo mismo esa Rivadavia del centro geográfico que la que pasa por el Sur y atraviesa barrios como Liniers, donde también consideran los analistas del macrismo que hay elector peronista, igualmente indeciso, que no se identifica con ningún producto de la oferta electoral. A esas especulaciones en PRO se suma para esta temporada de campaña que al parecer la explosión publicitaria del candidato de provincia termina requiriendo que se sume al proselitismo en Capital para reforzar las chances de Michetti.
Liniers, junto con Mataderos, es la zona de lo que era la circunscripción 21, en un mapa que ahora se reemplaza por el de comunas, aún no asimilado ni por los porteños ni por los políticos. Se suele concentrar allí el voto peronista que buscaría el macrismo se vuelque a Michetti. Más allá, hacia el este de la Ciudad, Rivadavia de Liniers llega justo a Flores, la 5ta. o «quinta de hierro», como gustan poner el mote los estrategas de las campañas para graficar las dificultades de retener una buena porción de votantes en un barrio que supo ser conquistado por el peronismo, pero luego le dio el triunfo al radicalismo. Si bien Macri en las pasadas elecciones ganó en todos los barrios, en la zona norte es donde más porcentaje reportó.
En el ánimo del macrismo está ahora apelar al antikirchnerismo en lo que resta de la campaña al tiempo de intentar que los principales candidatos de provincia y Ciudad de Buenos Aires compartan el tramo final para sumar votos con la idea de que Michetti retenga el 33% que obtuvo Macri en la legislativas de 2005.
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