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Urgencias y conspiraciones tras el “error” en Congreso
Daniel Scioli
Urgencias
Rossi, como sobreviviente en la conducción del bloque oficialista, tiene urgencias cotidianas que el matrimonio presidencial no termina de decodificar. Tras haber sido aislado por Néstor Kirchner de cualquier tipo de apoyo en la campaña electoral santafesina, el diputado consiguió en soledad reelegir su banca, pero sus días al frente de la bancada del Gobierno están contados. El desembarco del ex presidente en la Cámara de Diputados, el próximo 10 de diciembre, convertirá el cargo de jefe de bloque en un espejismo: todos tributarán al despacho de Kirchner, quien podría tener al bonaerense Mariano West o al riojano Jorge Yoma como sus operadores directos en el Parlamento.
En la Casa Rosada sospechan que Rossi presta más atención a los consejos de Alberto Fernández que a los del ex presidente. Así explican que el proyecto de emergencia agropecuaria de Francisco de Narváez haya avanzado sin cuestionamientos hasta convertirse en ley en el Senado. Por urgencias propias, como evitar otra diáspora masiva del bloque oficialista del Frente para la Victoria, Rossi se vio forzado a acceder unilateralmente a la exención de retenciones a 22 distritos bonaerenses. La medida era aceptada no sólo por el ex jefe de Gabinete, de diálogo directo con Rossi, sino también por el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Legisladores nacionales albertistas como Juan Carlos Lorges -reemplazante del renunciado Felipe Solá-, el cómico Esteban Morgado y Vilma Ibarra, ladera también de Alejandro Rossi, aceptaron el gesto para descomprimir la tensión interna en la bancada kirchnerista y la furia externa de los productores rurales.
El colapso de la bancada kirchnerista explotó sin atenuantes cuando el secretario de Energía, Daniel Cameron, visitó hace dos semanas el Congreso. En una reunión cerrada con diputados oficialistas, el funcionario enviado por Julio De Vido no logró calmar la insurrección de la bancada kirchnerista contra el tarifazo en la luz y el gas. Hasta incondicionales como Carlos «Cuto» Moreno y Carlos Kunkel le recriminaron la falta de mérito y oportunidad de esa medida que enfrentaba más a la Casa Rosada con la opinión pública. Sólo «Cuto» Moreno logró convencer a Kirchner de que el aumento en las tarifas avalado por De Vido alcanzaba a más del 15% de los consumidores.


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