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Uribe reedita su tirria contra Santos
Mientras el entorno de Santos eligió no comentar el asunto y pidió «pasar la página», Uribe se dedicó a azuzar la denuncia con ironías dirigidas al Gobierno colombiano a través de Twitter, como viene haciendo últimamente.
«Chávez ofreció algunos recursos para la lucha: Raúl Reyes en correos», tuiteó Uribe agregando un link a una nota del diario El Tiempo titulada «El Gobierno no se pronunciará sobre informe de nexos de Chávez con FARC».
Allí, el vicepresidente Angelino Garzón enfatizaba: «No tengo que opinar sobre algo que no he escrito, ni ha escrito ningún funcionario del Gobierno nacional. Eso se lo tiene que preguntar a quien ha escrito esos papeles».
«Terroristas con amigos», aguijoneó el popular expresidente en otro tuit, con vínculo al informe del IISS, aludiendo al buen vínculo construido por Santos con Chávez y el ecuatoriano Rafael Correa.
«Yo conversé con el canciller (venezolano, Nicolás) Maduro, sobre la salida de ese informe y coincidimos en que pasamos la página», había dicho más temprano la canciller colombiana, María Ángela Holguín. «Esta nueva relación hace que uno tenga que pasar página y mirar hacia adelante», remarcó la canciller.
Santos nunca fue del entorno de mayor confianza de Uribe, pero ocupó una posición central en su Gobierno en diferentes cargos, entre ellos, ministro de Defensa cuando fue liberada la ecologista Ingrid Betancourt.
Sin embargo, la distancia exhibida durante la campaña electoral se transformó en tirantez con el correr de los meses, una vez que Santos asumió en la Casa de Nariño. Uribe incluso había intentado forzar una tercera reelección con una nueva reforma, rechazada por la Corte Constitucional. En el intento, que según la versión revelada por WikiLeaks se debía, entre otras cosas, a que no confiaba en Santos, habían tenido lugar denuncias de compra de votos de legisladores, como había ocurrido en la primera reelección en 2006.
La brecha se amplió cuando, una vez fuera del cargo, Uribe dijo no confiar en la Justicia colombiana y aconsejó a sus funcionarios, investigados por el espionaje a opositores y la parapolítica, dejar el país.
La batalla previa a la de ayer se refirió al reconocimiento del estatus de «conflicto armado interno» con las FARC en el marco de una nueva Ley de Víctimas reclamada por Naciones Unidas. Para Uribe, tal reconocimiento implica darle «estado de beligerancia» a la guerrilla, a la que él considera sólo un grupo terrorista, y a ello se dedicó a tuitear el fin de semana.
Ámbito Financiero y agencia EFE


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