24 de junio 2010 - 00:00

Uruguay opone pastera a planta de Atucha II

El Gobierno uruguayo confirmó que junto con la Argentina busca poner en marcha un monitoreo compartido del río Uruguay que incluya un control interno sobre la pastera UPM (ex Botnia) y que cuente con la participación de Brasil en las tareas de supervisión.

No obstante, la lupa del Gobierno de José Mujica es más amplia y muestra más objetivos que el del seguimiento de la planta que perturba a los ambientalistas de Gualeguaychú.

Según trascendió, en los despachos de Montevideo sostienen que la Casa Rosada incumplió con la Convención de Seguridad Nuclear, al no notificar a Uruguay de la construcción de la planta nuclear Atucha II, ubicada en la localidad argentina de Lima -en rigor, sobre el río Paraná- y a 78 kilómetros de la uruguaya Nueva Palmira.

Esa convención -aprobada por ambos países- dictamina que la instalación de nucleares debe ser informada a los países vecinos. Sin embargo, fuentes del Gobierno argentino aseguraron ayer que ese informe que reclama Uruguay fue presentado en 1998.

Por de pronto, Mujica ratificó ayer que mantuvo el pasado lunes una conversación telefónica con Cristina de Kirchner, tras el reemplazo del renunciado Jorge Taiana por Héctor Timerman en la Cancillería.

En ese marco -aseguró- ambos coincidieron en avanzar en el control de todo el río Uruguay y en la conveniencia de invitar a Brasil para participar de los controles, que serán desplegados a través de expertos de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU).

La incógnita al respecto es si los técnicos brasileños también serán convocados para desplegar el monitoreo sobre la planta o si sólo participarán de la vigilancia ambiental de la cuenca del río.

En sintonía, la senadora uruguaya Lucía Topolansky -esposa de Mujica- también recalcó ayer que la pretensión de ambos países es avanzar en «un monitoreo total del río», que incluya un control interno sobre la pastera.

Topolansky señaló que ese tipo de chequeos se hacen en otras industrias, como en el caso de los frigoríficos. «Me sumo a los razonamientos que hacía el canciller (Luis) Almagro de que finalmente para vender la chuletita más chica vienen inspectores y nos revisan con lupa todas las plantas frigoríficas habidas y por haber; que cuando viene alguien de la OEA o de la ONU mira todo lo que tiene que mirar», graficó.

«Esas son parte de las normas de convivencia mundiales y se pueden enmarcar perfectamente en ese tipo de situaciones», enfatizó, además de considerar que «en un mundo que se globalizó y que empieza a moverse por bloques, algo de soberanía todos los países rescinden en función de algo que al país le importa más».

En paralelo, el gobernador de Entre Ríos, el justicialista K Sergio Urribarri, destacó la asunción de Timerman. «Es un amigo de Entre Ríos; mostró su excelente disposición con nuestra provincia y su especial capacidad diplomática en la gira que hicimos a Estados Unidos el año pasado, y de allí quedó una relación inmejorable», resaltó.

En la vereda de Gualeguaychú, en tanto, el obispo local, Jorge Lozano, pidió ayer que haya negociaciones «claras» para poder arribar a una solución al conflicto binacional por la instalación de Botnia en Fray Bentos, que derivó en un corte del puente internacional General San Martín que se extendió por tres años y siete meses, y que fue levantado días atrás, a modo de «tregua», por 60 días.

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