Vale exigió beneficio fiscal, fracasó y ahora no invierte

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Río de Janeiro - La minera brasileña Vale anunció ayer que suspendió el proyecto Río Colorado -de u$s 6.000 millones- en la provincia de Mendoza, en una decisión que podría generar rispideces en la relación bilateral entre la Argentina y Brasil.

Vale, principal productora mundial de mineral de hierro, ya había paralizado el proyecto en diciembre, a la espera de que el Gobierno argentino le concediera beneficios fiscales y cambiarios para el emprendimiento.

La firma brasileña informó en un breve comunicado "que está suspendiendo la implantación del proyecto Río Colorado, teniendo en cuenta que, en el contexto macroeconómico actual, los fundamentos económicos del proyecto no están alineados con el compromiso de Vale con la disciplina en el destino del capital y la creación de valor". Vale ya invirtió más de u$s 1.800 millones en el proyecto de extracción, industrialización y distribución de cloruro de potasio, utilizado para fabricar fertilizante, y dice que completó hasta un 40% de las obras previstas.

La minera, que reportó en febrero sus primeras pérdidas trimestrales en 10 años, llevaba meses revisando el proyecto Río Colorado, cuyos costos se han disparado por la inflación y los controles de cambio en el país. Además, la compañía debió enfrentar disputas con las provincias por donde pasan las vías férreas. En enero, el Gobierno de Mendoza amenazó con retirarle la concesión a raíz de la suspensión de las obras.

No obstante, la minera dejó entreabierta la puerta para una eventual reanudación del proyecto.

"Vale continuará honrando los compromisos relativos a sus concesiones y seguirá buscando soluciones que mejoren los fundamentos económicos del proyecto, para entonces evaluar su retomada", indicó la empresa en el comunicado. "En caso de reanudación del emprendimiento, será dada preferencia a los actuales empleados del proyecto", añadió.

La suspensión del proyecto implica el despido de más de 4.000 personas que trabajaban en la mina, en el tendido de unos 800 kilómetros de vías de tren y la construcción de una terminal en el puerto de Bahía Blanca.

La decisión llega justo cuando la Argentina y Brasil parecían haber superado sus disputas comerciales a raíz de las barreras no arancelarias argentinas que deprimieron en un 20% las exportaciones brasileñas al país en 2012.

El futuro de Río Colorado iba a ser discutido en El Calafate la semana pasada por la presidente Cristina de Kirchner y su par brasileña, Dilma Rousseff, en una reunión suspendida a último momento por la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez.

El proyecto era considerado estratégico por ambos gobiernos pues debía ayudar a equilibrar la balanza comercial favorable a Brasil, eliminando una fuente de tensión.

Agencias AFP y Reuters

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