Castro, de 81 años, consideró que el otorgamiento de la presidencia a su país constituye "un reconocimiento de la abnegada lucha de nuestro pueblo por su independencia".
Cuba es objeto de un embargo económico y blanco de una política de aislamiento por parte de Estados Unidos desde hace 50 años, y la CELAC es el primer ámbito de concertación y cooperación que reúne a todos los países de América Latina y el Caribe sin la participación de Estados Unidos y Canadá.
Al traspasarle la función a Castro, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, le recordó que "dentro de los objetivos de esta presidencia está mantener la unidad, promover el entendimiento, defender la democracia, las libertades".
Hugo Chávez, por su parte, hizo llegar a la cumbre un mensaje firmado de su puño y letra con tinta roja, en el que afirmó que con la presidencia de Cuba de la CELAC, "América Latina y el Caribe le están diciendo a Estados Unidos con una sola voz que todos los intentos para aislar a Cuba han fracasado y fracasarán".
Varios líderes regionales que se sucedieron en la tribuna de la cumbre saludaron la presidencia cubana. Este respaldo ocurre después que el presidente Barack Obama, que ha flexibilizado el embargo contra Cuba, asumió su segundo mandato y nombró como secretario de Estado a John Kerry, quien siempre se ha declarado escéptico con respecto al embargo vigente desde 1962.
Raúl Castro señaló en su discurso en el plenario de la cumbre que "entre nosotros hay pensamientos distintos e incluso diferencias, pero la CELAC ha surgido sobre el acervo de 200 años de lucha por la independencia".
El presidente uruguayo, José Mujica, celebró "este clima que estamos viviendo, de gente que piensa muy distinto y sin embargo descubre que tiene que andar junta; nunca se vio en nuestra América".
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, dijo, por su parte, al margen de la cumbre que la presidencia cubana en la CELAC es "un hecho político de gran importancia, con una simbología muy especial".
En efecto, la región recorrió un largo camino en sus relaciones con Cuba, desde la ruptura diplomática en 1962 de todos los países salvo México, a instancias de Washington, pasando por el apoyo de La Habana a las guerrillas que surgieron entonces en América Latina, hasta llegar a la presidencia de la CELAC.
En la última década, la izquierda llegó al Gobierno en varios países de la región, presididos en algunos casos por exguerrilleros inspirados por el castrismo, como Dilma Rousseff en Brasil, Mujica en Uruguay, Daniel Ortega en Nicaragua o como el caso de la guerrilla salvadoreña, que constituye el partido en el poder.
Cuba está desempeñando un papel clave en las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y la última gran guerrilla de América Latina, las FARC, que se desarrollan en La Habana.
La presidencia cubana en la CELAC ha desatado una polémica en la región entre políticos y analistas.
José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que el régimen castrista fue excluido a instancias de Washington en 1962, afirmó que "si esto era conveniente o no conveniente en una comunidad naciente, que todavía necesita afirmarse en la parte internacional, donde se provocan un montón de críticas y discusiones, eso lo habrían evaluado los jefe de Estado y de Gobierno cuando lo decidieron en su momento" en Caracas.
La OEA levantó la suspensión del Gobierno de Cuba en 2009, pero La Habana ha manifestado que no le interesa regresar a la organización.
| Agencia AFP |


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