13 de enero 2011 - 00:00

Vaso medio lleno: habría más exportaciones por u$s 3.000 M

Horacio Busanello (*)
Horacio Busanello (*)
Las estimaciones sobre la magnitud de la cosecha 2010/11, así como de los ingresos que ella traerá, se han convertido en materia de análisis diario. Los favorables prnósticos iniciales se han visto erosionados por los efectos de una sequía que está dejando un sabor amargo no sólo en los productores sino también en el Gobierno, que necesita satisfacer la demanda de divisas y solventar un gasto público creciente en un año electoral muy particular.

Frente a la cosecha que no pudo ser, cabe preguntarse si estamos frente a un vaso medio vacío por la caída en los niveles esperados de producción frente a un vaso medio lleno por el aumento en los precios de los granos. En este sentido, los precios internacionales de los cereales, oleaginosas y sus derivados observan un aumento promedio de alrededor del 40% cuando se comparan los valores de julio pasado con los futuros a julio próximo.

La fuerte demanda de estos productos encabezada por China se ve exacerbada por la política energética norteamericana. Estados Unidos ya transforma más de un 40% de su producción de maíz en etanol. Esta presión se confirma en el reporte del USDA de ayer, donde alerta que el ratio de stock/demanda norteamericano de maíz será el más bajo de los últimos 15 años.

A su vez, la oferta de granos está siendo impactada negativamente por varios factores conocidos, tales como la sequía en Rusia y Kazakstán, una cosecha americana de maíz inferior a la esperada, inundaciones en Australia, y el fenómeno La Niña en el cono sur.

Nerviosismo

La volatilidad de precios aumenta por el accionar de fondos especulativos que aguijonean los mercados cebados por la enorme inyección de liquidez de la Reserva Federal, la incertidumbre del euro y las subas en los mercados de commodities. El nerviosismo se acentúa frente a la proyección de caída de los stocks norteamericanos de maíz y soja, que solo podrán satisfacer menos de 20 días de demanda.

Por el lado de la producción local de granos nos encontramos frente a un panorama desalentador. Semana a semana las estimaciones se han ido reduciendo al compás de lluvias escasas y erráticas en la zona núcleo. El maíz está definiendo sus rindes y si las lluvias no acompañan, su cosecha estará por debajo de los 20 millones de toneladas, muy lejos de los soñados 25 millones y de los 22,5 millones de la cosecha anterior.

La soja tiene más chance de defender el rinde, pero la incertidumbre por la sequía se traduce en proyecciones privadas con un rango de 45-50 millones, lejos de los 55 millones del año pasado y de la proyección de 52 millones para este año.

En este punto es importante recordar que, aunque con problemas de calidad, la cosecha de trigo ha sido excelente y se la estima en 14,5 millones, unos 6 millones más que la anterior. Si asumimos que las cosechas de maíz y soja sufren un 20% de caída versus el año pasado, estaríamos reduciendo el volumen exportable de los tres principales cultivos en un 12% aproximadamente.

La ecuación P x Q (precio por cantidad) nos muestra entonces un vaso medio lleno para el país. Habría mayores exportaciones por 3.000 millones de dólares, así como 800 millones de dólares más de retenciones. Para que esto tenga lugar es indispensable que el Gobierno libere la venta de trigo excedente al exterior. No luce mal, pero es suficiente para alimentar la mayor demanda de dólares así como el mayor gasto público ¿Y si la cosecha se complica más?

Si el Gobierno hizo números utilizando estimaciones más optimistas tendrá que recurrir a su célebre empuje y a su creatividad para tapar el agujero. En este sentido, ya hay algunas señales en el mercado de importación.

Por su parte, el productor argentino enfrenta un mercado local sin transparencia donde el gran excedente de trigo tiene un precio muy por debajo de su FAS teórico.

Suerte diversa

Frente a la sequía, la suerte de los productores será diversa, ya que las lluvias han beneficiado a los mismos de manera desigual. En este punto, aquellos que aún pueden defender los rindes se ven beneficiados por una de las mejores relaciones insumo-producto de los últimos diez años. Así, para mantener los campos libres de malezas, ataques de hongos e insectos utilizaran muchos menos kilos de granos para pagar los insumos fitosanitarios.

Si bien falta mucho para conocer el final de esta película, ya sabemos que muchos productores enfrentan un panorama difícil. Sólo aquellos afortunados no alcanzados por la seca o que tengan la chance de sortearla con un manejo adecuado de sus lotes podrán ver el vaso medio lleno y saborear las mieles de los precios internacionales.

(*) Contador público nacional y consultor

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