2 de mayo 2011 - 00:00

Vecinos de Santos Lugares y políticos despidieron a Sabato

Ernesto Sabato, autor de «Abbadón el exterminador», se fue calma y silenciosamente el sábado en su casa de Santos Lugares. El próximo 24 de junio habría cumplido 100 años.
Ernesto Sabato, autor de «Abbadón el exterminador», se fue calma y silenciosamente el sábado en su casa de Santos Lugares. El próximo 24 de junio habría cumplido 100 años.
Familiares, amigos, vecinos y numerosos políticos despidieron ayer a Ernesto Sabato, que falleció a los 99 años el pasado sábado. Con muestras de dolor y aplausos de todos los dolientes, se dio el último adiós al autor de «El túnel» cuyos restos fueron velados en el Club Defensores de Santos Lugares, en el partido de Tres de Febrero, y ayer inhumados en el cementerio privado Jardín de Paz de Pilar.

Sabato había nacido en Rojas en 1911 y el próximo 24 de junio habría cumplido 100 años. El sábado, Elvira González Fraga, colaboradora del escritor, explicó que Sabato «hace quince días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible». El titular de Red Solidaria, Juan Carr, fue uno de los que se acercó durante la mañana de ayeral velatorio para despedir a Sabato y destacó que el escritor «arriesgó su vida en serio, al comprometerse en uno de los momento más duros de la Argentina, Un grande y un humilde a la vez. No lo conocí en su intimidad, pero quise venir a despedirlo», agregó.

Sabato vivía en una casona de la década del 50 rodeada de un frondoso jardín frente al Club Defensores de Santo Lugares. «Cuando me muera quiero que me velen acá, para que la gente del barrio pueda acompañarme en este viaje final. Quiero que me recuerden como un vecino, a veces cascarrabias pero en el fondo un buen tipo», había sido el deseo de Sabato, según relató su hijo Mario.

Además de los vecinos, entre los asistentes al velatorio figuraron el senador Daniel Filmus y el candidato presidencial de la UCR, Ricardo Alfonsín. Filmus recordó que «fue un orgullo y un honor trabajar cerca suyo» y enfatizó: «Estoy muy agradecido por el respaldo que Sábato siempre nos brindó en las actividades y programas que llevamos adelante desde el Ministerio de Educación, sobre todo las relacionadas con la promoción de la lectura y los libros».

Alfonsín destacó «su compromiso con la justicia, la democracia y los derechos humanos» y resaltó que el escritor será recordado como una «referencia ética fundamental». Alfonsín sostuvo que Sabato será siempre «relacionado con la democracia» y destacó su labor al frente de la Conadep cuando su padre Raúl era presidente de la nación. El gobernador bonaerense Daniel Scioli recordó a Sabato «por su tarea como escritor y como persona» y lo describió como «un genio universal de la literatura», en el marco de la Feria del Libro donde ayer se le realizó un homenaje. Scioli conmemoró «sus valores» y «sus 99 años de vida que son un testimonio de compromiso y responsabilidad social», y señaló que su papel en la Conadep fue «muy importante en un momento donde había que tomar decisiones de participar y comprometerse».

Graciela Fernández Meijide recordó haber «compartido horas de conversaciones, de lucha» cuando juntos integraron la Conadep, «donde Sabato puso de relieve sus convicciones inclaudicables y su profunda voluntad de que la investigación iba a llevar a abrir las puertas del horror». El canciller Timerman apeló, una vez más, a Twitter: «Me apena la muerte de Ernesto Sabato, nos quedan sus libros y el recuerdo de un hombre apasionado por su país».

«Hay una obra clave de Sábato que es Hombres y engranajes, que habla de manera magnífica sobre la relación entre el hombre y la tecnología, algo que está pasando en forma contemporánea», dijo el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi. Abel Posse dijo que el fallecido autor «tuvo el deseo de crear una gran novela argentina, como lo fue Sobre héroes y tumbas. Animó la vida literaria argentina, tuvo una apertura muy libre a los dos pensamientos de la época, el liberalismo y el marxismo».

Desde el Ministerio de Educación de la Nación, se recordó al escritor, «por su importante obra literaria y de ensayo, pero también por ser un defensor de los derechos humanos». «Sabato merece ser recordado por el aporte que hizo a la democracia, cuando ésta fue recuperada en el país y él colaboró a reconstruir la memoria de todos los argentinos», dijo la cartera educativa a través de un comunicado.

El camarista durante el juicio a la Junta Militar y actual diputado nacional por la UCR, Ricardo Gil Lavedra, recordó al escritor con «cariño y respeto» porque «siempre se mostró comprometido con su país, sobre todo cuando se recuperó la democracia». El vicepresidente Julio Cobos sostuvo que «Sabato demostró su patriotismo y compromiso siendo presidente de la Conadep, luchando por la justicia y la verdad en tiempos realmente difíciles, cuando la democracia intentaba consolidarse».

Desde la literatura

«En alguna medida la muerte de Ernesto Sabato es el cierre de un período importante de la literatura argentina, ya que aparece como el momento de la mayor solidez de la narración», consideró el escritor y crítico literario Noé Jitrik. A su juicio, el escritor perteneció «a ese núcleo o pelotón encabezado por Borges, pero donde hubo otros escritores muy sólidos y dueños de un gran oficio». «Su universo puede ser caracterizado críticamente como una revelación de un aspecto de la vida humana, aunque para otros no era exactamente así», agregó.

«Es una obra consistente y no puede ser dejada de lado de ninguna manera, quizá el carácter de ensayista de Sabato es, para mí, muy relevante, quizás más que el narrativo», añadió Jitrik. «Toda muerte implica un cierre, tanto para la persona como lo que implica en el momento que le tocó vivir», observó.

En el orden político y social, mencionó Jitrik, «vivió momentos importantes de la vida del país: su juventud en la izquierda, su irrupción en el surrealismo, la perspectiva de la vanguardia y el ingreso del peronismo sobre la cultura nacional que a Sabato le provocó una gran inquietud».

«Sabato siempre estuvo presente y activo, de una manera muy notoria sobre todo después del final de la dictadura. Una muerte de ese tipo lleva a pensar en muchas cosas, no solo en el sujeto».

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