Vega: una pintura que se exhibe a sí misma

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Lo hace en dos exposiciones simultáneas, una de acuarelas y otra de murales.

Con dos exposiciones casi simultáneas, Paola Vega permite conocer en profundidad cuál es el significado y el proceso de realización de su pintura. Primero, la galería Mite exhibe una serie de breves acuarelas. Luego, el 15 de abril en el espacio Prisma KH de La Boca, Vega desplegará sus obras con formato mural y pondrá a la vista del público la cadena de influencias que confluyen en el campo pictórico.

Vega salió a recorrer el mundo y a la vuelta reinterpretó las obras maestras cuyo tema es el arcoíris, fenómeno óptico registrado por varios grandes maestros de la pintura. Así realizó sus propios "covers" y hoy muestra en Mitre, replicado con estilo propio, la gracia de los arcoíris de Turner y los de Constable, Robert Delaunay, Giacometti, Whistler; el contemporáneo Peter Doig y, entre otros, hasta una rareza de Joseph Beuys. Las acuarelas sin enmarcar acentúan la simplicidad y el clima intimista de la muestra que lleva el nombre de una calle de Londres: "Ebury". El artista Fabio Kacero no sólo fue un buen compañero de viaje, además compuso la canción "Ebury Street Girl" que se escuchaba el viernes pasado durante el vernissage. Si bien las 15 acuarelas están inspiradas en los artistas mencionados, Vega ha logrado dejar el rastro de una marcada identidad que le brinda unidad y carácter a la exposición.

No obstante, más allá del encanto de estas acuarelas, la pintura de nuestra artista se conoce por las inmensas abstracciones de colores suaves y formas difusas que se exhibirán en Prisma. En esta exposición, Vega incluyó numerosas fotocopias realizadas por ella misma de las obras de los pintores que admira, y las dispuso en grupos de acuerdo al cromatismo y las composiciones. Su arte se nutre de la historia de la pintura de todos los tiempos. De un modo muy especial el recuerdo de esas pinturas reverbera en las fotocopias de mala impresión y le sirven para activar el inconsciente estético. Esta energía y no las formas ni los colores reales, es lo que la artista transporta al campo pictórico de tres grandes murales. La muestra se llama "Inventario" y la curadora, Alejandra Aguado, describe el proceso: "Las imágenes vaporosas con que tanto identificamos a Paola, donde el color se hace aire, vibran acá como el residuo o la memoria de esa colección aglutinada sobre sus paredes, vistas de un collage atravesado por un par de ojos entreabiertos, despertándose, nublados. De repertorios que ella mira, guarda y después deja a atrás para lanzarse a pintar habiendo penetrado su naturaleza y devolviéndolos como pura atmósfera, pura abstracción, puro aliento, pura aura..." El método no es nuevo, Emilio Pettoruti contaba que copiando un motivo religioso en una iglesia de Florencia, había causado sorpresa entre quienes observaban sus motivos plenamente abstractos.

El uso del óleo tiene una importancia crucial: permite mágico efecto de los esfumados y las capas de veladuras, además de otorgarle una condición suntuosa a las obras. La paleta de la artista abunda en fascinantes colores pastel y la cualidad cremosa de la pintura está contrarrestada por la profundidad evanescente. Las pinturas de Vega traen el recuerdo de Rothko, de su soberana calma y provocan el mismo deseo de fundirse en esos espacios místicos y celestiales. Vega menciona un artista polaco que le gusta: Konrad Krzyzanowski, y agrega: "Estoy siempre mirando pintura, soy una apasionada de la pintura, ya sea por internet, en libros o en vivo. A los autores clásicos y modernos se suman mis colegas que admiro, algunos de la escena local que sigo y que también forman parte de mi cosmovisión. Aquí están, todos unidos en la misma pared, sin jerarquías, sin escalas, simplemente unidos en la Historia de la Pintura".

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