1 de junio 2017 - 22:22

Ven depreciación “lenta pero firme” para el peso

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, volvió a marcar ayer cuáles son las prioridades económicas del Gobierno (ver página 2), y si bien dejó en claro que la batalla es por la inflación, le dedicó una encriptada definición al tipo de cambio.

"No usamos el tipo de cambio fijo como forma de bajar la inflación, ni usamos el tipo de cambio devaluado para tratar de ganar competitividad artificialmente", remarcó ayer, en el Congreso, ante los diputados que le pedían explicaciones por el estancamiento de la economía. Por ende, no hubo respuesta para aquellos que querían explorar qué piensa el Gobierno de una ecuación compleja; aquella que establece relaciones de causa-efecto entre las tasas de interés que paga el Banco Central y los pesos que podrían seguir llegando al mercado cambiario en caso que esa tasa no resulte atractiva frente a la inflación.

A pesar del carácter defensivo de la respuesta -pero también un tiro por elevación a la política monetaria kirchnerista que promovió el atraso cambiario como forma de controlar la inflación-, los conceptos de Peña dejaron sin información valiosa a aquellos que buscaban definiciones sobre lo que puede pasar en las próximas semanas con el tipo de cambio.

Eso sí: los últimos días han dejado algunos elementos novedosos para tener en cuenta. Uno de los principales, es que la volatilidad llegó para quedarse.

Para Walter Stoeppelwerth, analista de la firma Balanz Capital, "al Banco Central le gustaría debilitar al peso de aquí al fin de junio, pero en un movimiento en cámara lenta que no supere la volatilidad de 10 días por encima del 15% o 16%".

En los bancos creen que el tipo de cambio ha emprendido un camino que si bien dependerá en gran medida de la oferta de dólares en la plaza, de todas formas podría sufrir correcciones alcistas influido por Brasil (la política de tasas frente a la incertidumbre política) pero, sobre todo, frente a otros factores como la cotización de la soja -en mínimos de los últimos 14 meses- y la voluntad de los agroexportadores para liquidar sus granos en un momento como éste.

El dólar minorista cerró ayer a $16,40, luego de alcanzar picos de $16,41 por la mañana y tras ganar 6 centavos el martes. Los operadores señalaron la volatilidad que se vivió en la jornada pero auguran que el Banco Central también acompañará la expectativa de un avance para la divisa, "lento pero inexorable". Incluso el economista Daniel Artana, de FIEL, sostuvo ayer que "se trata de oscilaciones razonables en un tipo de cambio flotante" si bien señaló que "se acaba el período de gran abundancia de dólares de la cosecha gruesa" y que con respecto a la suba del dólar, "lo que pasó tiene un disparador externo que fue el tema de Brasil. A partir de ahí puede haber habido un desarme de posiciones".

Para algunos, la traducción de este escenario es que, ante un mercado que será más volátil, habrá mayor número de 'jugadores' dispuestos a pasarse de pesos a dólares, sobre todo porque también se sumarán otros factores que alentarán ese esquema.

A ello se suma un análisis más: en lo que podría pensarse que será una operación 'de pinzas', los analistas sostienen que la próxima emisión de deuda por más de u$s20.000 millones podría volver a deprimir la cotización del dólar y que, por esa razón, es probable que el BCRA comience a liberar pesos al mercado y a acotar los niveles de tasa para marcarle una suba pausada pero firme.

Por ejemplo desde la firma Intervalores sostienen que "el mercado espera para diciembre de este año una cotización del dólar de $17,6".

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