9 de septiembre 2009 - 00:00

Venecia: después de Chávez, George Clooney

Venecia - Aunque George Clooney monopolizó ayer las cámaras y la atención en Venecia, todavía subsistían en la Mostra los ecos de la visita de Hugo Chávez, donde comenzaron a oírse las primeras críticas luego de la apoteótica jornada del lunes.

Fabrizio Cicchito, jefe de la bancada del Pueblo de la Libertad (PdL, el partido de Berlusconi) afirmó que «registramos que sobre Chávez, en el mejor de los casos, en la izquierda hubo un silencio absoluto, y en otros reverencias. Luego que Dario Franceschini, líder del Partido Demócrata (PD, principal fuerza de oposición) y otros exponentes del centroizquierda de los principales diarios italianos gritaron por la falta de libertad de prensa, anunciando que el fascismo está a las puertas, ahora no fueron capaces de decir una palabra sobre Chávez», dijo Cicchito, en alusión a las recientes críticas formuladas en Italia al proyecto de reforma de la ley de prensa en Venezuela.

Por su parte Pier Ferdinando Casini, líder de la Unión democrática de centro (UDC, oposición democristiana) sostuvo que «la recepción brindada en Venecia al dictador Chávez fue penosa» ya que «probablemente lo aplaudieron los mismos que en Italia protestan por la falta de libertad de prensa, pero que no se preocupan de las radios y televisiones cerradas por el mandatario y de los periodistas a los cuales en ese país se les tapa la boca».

Chávez también hizo declaraciones a su partida del Lido, donde recordó que Giuseppe Garibaldi también era admirador de Bolívar. Nobleza obliga, el presidente venezolano agradeció a Silvio Berlusconi la ayuda que le brindó «para venir a Venecia, por la seguridad y hospitalidad recibida», antes de partir de Italia.

Chávez y su comitiva se trasladaron ayer a Bielorrusia al abandonar el hotel Des Bains donde se alojó (el mismo que ocupaba Dirk Bogarde en el clásico de Visconti «Muerte en Venecia»). Chávez reiteró además su deseo de visitar nuevamente el Vaticano, y contó que su madre lo habría querido sacerdote. «Soy católico y respeto mucho a la Iglesia: hasta ahora encontré dos veces a Juan Pablo II y una vez al papa Benedicto XVI», precisó.

Clooney, debió enfrentar una conferencia de prensa algo inusual en el Festival, con un strip-tease masculino, una declaración de amor y preguntas indiscretas, que culminaron cuando un presunto periodista se quedó en calzoncillos, sobre los que estaba escrito «George Choose Me» («George, elígeme») y le declaró su amor. Luego se supo que era el cronista de uno de aquellos habituales programas cómicos que entorpecen actividades públicas con su «humor» y que proliferan, por cierto, en más de un país.

No fue la única pregunta sobre la supuesta homosexualidad del actor que se le hizo durante la rueda de prensa: un joven le preguntó si en el próximo futuro encontrará el coraje para anunciar al mundo su matrimonio con una persona de su mismo sexo «visto que ha convivido durante un cierto tiempo con un tal Max» (su cerdo mascota).

Además de para responder esas preguntas, Clooney concurrió al festival para presentar «The Men Who Stare at Goats» («El hombre que miraba las cabras»), de Grant Heslov. Inspirado en el libro homónimo de Jon Ronson, que recopila noticias sobre insensatos proyectos de guerra parapsicológica de parte del Pentágono, a juicio de la prensa fue uno de los films más divertidos que se han visto en el Lido.

Agencia ANSA

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