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Venezuela dice ahora que le va a pagar a Techint
Paolo Rocca
El funcionario bolivariano aseguró que «con Sidor (sic) se llegó a un acuerdo ya sobre un sistema de pagos. Está cerrado y ya se pagó una parte. Lo importante es que se llegó a un acuerdo y ya se está en proceso de pago».
Lo que seguramente quiso decir es que se llegó a un acuerdo con Techint, dueña hasta el año pasado del 60% del capital de Siderúrgica del Orinoco (Sidor). El 11 de abril último, el régimen chavista -tras una larga ofensiva sindical de más de catorce meses que puso a la empresa casi de rodillas- decidió expropiarla y renacionalizarla. Sidor había sido privatizada por el entonces presidente liberal Carlos Andrés Pérez.
Lo sorpresivo del anuncio -si es que así puede calificárselo- de Alí Rodríguez -un ex guerrillero y ex secretario general de la OPEP- es el momento elegido, o sea, en simultáneo con una ola de confiscaciones y expropiaciones en Venezuela, que van desde empresas alimentarias hasta la subsidiaria en ese país del grupo financiero español Santander, pasando por toda la industria cementera venezolana.
Desde las cercanías del holding que encabeza Paolo Rocca se dijo ayer -a pesar del feriado- que «siempre se siguió negociando, pero no tenemos mayores informaciones para dar». Sin embargo, desde hace algunas semanas altos ejecutivos de Techint, en charlas «off the record», admitían que se percibía en las autoridades chavistas una mayor voluntad para negociar y llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes.
El rumor que llega desde Caracas asegura también que el régimen de Chávez estaría dispuesto a pagar un monto bien cercano a los u$s 1.650 millones en que valuó Techint su salida de Sidor. El monto por pagar por Chávez en realidad sería por el 50% del capital de Sidor; el restante 10% que tenía Techint permanecería en manos del grupo de Rocca. El otro 40% ya era del Estado venezolano y de sus empleados por partes iguales.
El ministro chavista eludió informar sobre el monto que pagarán, diciendo que el anuncio «podría ser hecho por la propia empresa». De todos modos, la posible indemnización de Venezuela a Techint y el hecho de que un funcionario de ese Gobierno asegure que «ya se está pagando» representan un radical cambio en la dirección que venían siguiendo las negociaciones entre Techint y el chavismo. Hasta fines del año pasado, parecían infructuosas las gestiones que encararon los ejecutivos a cargo de tratar de llegar a un acuerdo con el Gobierno venezolano (Daniel Novegil, CEO de Ternium, la división de aceros planos y largos del grupo, de la que dependía Sidor; Luis Betnaza, verdadera mano derecha de Rocca).
El cambio había comenzado a esbozarse a fines de enero pasado, cuando la presidente Cristina de Kirchner viajó a Caracas -tras su visita a Cuba, la misma semana en que asumió la presidencia de Estados Unidos Barack Obama-; en esa ocasión, otro ministro bolivariano, el de Industrias Básicas y Minería, Rodolfo Sanz, había declarado tras la reunión Cristina-Chávez que el tema Sidor «está a punto de cerrarse la negociación; estamos avanzando».
Sus dichos parecieron más verosímiles cuando minutos más tarde Chávez declaró: «Somos gente seria y responsable; esto se demoró un poquito, pero hay un acuerdo y se va a cumplir, y estamos listos para cancelar, vamos a pagar».
Sin embargo, no sólo se trataba de pagar (en varias etapas de la negociación, el líder bolivariano amenazó con no abonar «ni un dólar» por Sidor), sino cuánto: la oferta más «generosa» del chavismo rondaba los u$s 800 millones. Cabe recordar que en 1997 Techint había pagado u$s 1.200 millones en efectivo más la asunción de una deuda cercana a los u$s 800 millones por el 60% de la siderúrgica. A esa cifra sus negociadores le sumaban al menos u$s 1.000 millones en inversiones hechas en la década en que manejaron la compañía, y llegaban a pedir una indemnización de u$s 3.000 millones. De confirmarse que Venezuela pagará u$s 1.650 millones por el 50% de Sidor (no el 60%), se habrá llegado a un punto medio entre las pretensiones de los empresarios y las aspiraciones de los chavistas.
Sidor producía unos 4,3 millones de toneladas de acero al momento de su renacionalización; su producción actual es una incógnita, habida cuenta de los preocupantes desmanejos -que redundaron incluso en numerosos accidentes laborales en sus instalaciones- en que cayó la compañía desde que sus ejecutivos fueron reemplazados por «representantes de los trabajadores» y funcionarios designados por el Gobierno.

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