6 de julio 2018 - 22:42

Ventana indiscreta a la intimidad en un hotel

• TELEFÉ Y KUARZO LANZAN HOY SU "RIZHOMA", MINISERIE DE UNITARIOS CON CONFLICTOS MUY VARIADOS
La producción tendrá una emisión semanal aunque estará íntegra en Flow desde mañana, para quienes prefieren la modalidad del “binge watching”. Jorge Marrale, Osvaldo Santoro, Virginia Innocenti, Violeta Urtizberea y Paula Marull son algunos de sus intérpretes. Dirige Jesús Brasera.

rizhoma hotel. Productores, guionistas, director e intérpetes de la producción en la presentación que se hizo el pasado martes en Palermo.
rizhoma hotel. Productores, guionistas, director e intérpetes de la producción en la presentación que se hizo el pasado martes en Palermo.
Debuta hoy en Telefé "Rizhoma Hotel", serie de 21 capítulos autoconclusivos de media hora que transcurre en diferentes habitaciones de un hotel boutique. El espacio privado y transitorio se convierte en escenario para que el público espíe historias cuyo punto en común es la situación límite. Producida conjuntamente por Kuarzo Entertainment, Flow y Telefé, podrá verse los viernes a las 23 en ese canal y desde mañana estará subido a la plataforma Flow de manera completa, a tono con el público que busca verlo de un tirón (binge watching).

Como en "Tiempo final", "Situación límite" o antes "Nosotros y los miedos", los conflictos en esta serie son de vida o muerte. "Rizhoma Hotel" contó con un elenco multitudinario de 80 actores, entre ellos, Jorge Marrale, Osvaldo Santoro, Nicolás Vázquez, Virginia Innocenti, Juan Gil Navarro, Violeta Urtizbera, Luis Machín, Martina Guzmán, Andrea Frigerio, María Leal, Jorge D´Elía, María Marull, Paula Marull, Sofía Gala, María Fernanda Callejón y Sergio "Maravilla" Martínez, entre otros. Algunos personajes se repetirán en los diferentes capítulos, como la mucama, el electricista, el narcotraficante y otros. Está escrita por Marcelo Camaño y Marisa Quiroga, y la dirección es de Jesús Brasera.

Martín Kweller, CEO de Kuarzo (antes Endemol) dijo a este diario: "Esta es la manera en que nos vamos a acostumbrar a ver ficciones, al igual como se hace hoy en el mundo. Quizá hay compañías que compiten por un producto y luego son socios para otro. Hay una nueva etapa para la ficción nacional apoyada en las coproducciones. Si bien se grabó en el mismo estudio, los decorados fueron cambiando para escenificar casi 21 variantes que serían las habitaciones. Los actores se fueron sumando mientras les mostrábamos los capítulos hechos, querían estar y la vara subía. Vinieron a trabajar poniendo el hombro y sin cobrar cifras astronómicas. Se abordan temas interesantes que están en boca de todos, por ejemplo el divorcio, abrir la pareja, herencia, circunstancias de la vida, problemas de estética. No es violenta sino que aparece la violencia como parte de la vida cotidiana o como consecuencia de las situaciones límite. Esta ficción terminó siendo una gran sorpresa por su crecimiento; mientras la grabábamos fue cambiando la forma de dirigir y contar y tuvimos que readaptar el primer capítulo que grabamos para unificar el criterio".

En el primer episodio Benjamín Rojas encarna a un jugador de fútbol a quien el personaje de Gimena Accardi le ofrece dinero a cambio de que juegue mal. El futbolista interpreta ese acercamiento, además, como una insinuación, y abusa de ella dos veces. Los géneros oscilan entre el suspenso y el romance. Otro de los capítulos mostrará a Nicolás Vázquez lejos de la comedia, como un empresario que regresa después de muchos años al país y se reencuentra con su exnovia (Brenda Gandini) su gran amor, a quien invita a tomar una copa a la habitación del Rizhoma. Vázquez dijo a este diario: "La gente se sorprenderá. El mío es un personaje muy sexual. Lo mejor de este producto es que dura poquito, sólo media hora, y parece que se extendiera mucho más porque el conflicto pega la vuelta y hay giros. A los directores, en general, siempre les falta un poco de tiempo, en cambio a mí, acostumbrado a la locura de la tira, me sobró, trabajamos con mucho tiempo. Casi no hubo que repetir escenas y fueron tomas únicas porque lográbamos lo que el director quería".

Una de las autoras, Marisa Quiroga, consideró: "Media hora es un desafío. Pero tiene que ver con el modo en que se consumen contenidos en el siglo XXI. Tratamos de dar cuenta de cómo se resuelven los conflictos, los encuentros sexuales, las relaciones, porque todo está atravesado por las redes sociales". Marcelo Camaño concluyó, en diálogo con este diario: "La recuperación de la palabra es la posibilidad de escuchar, de frenar la violencia arrebatada de las redes sociales y volver a la idea de escuchar un texto, de valorar una actuación, de la cámara como guía y voyeur. Veo ficciones tradicionales y que lógicamente buscan su público, nos cuesta a todos, productores y guionistas, pensar algo distinto con la cantidad de competencia que hay".

Antonio Álvarez, gerente de contenidos de Cablevisión, dijo a este diario: "La TV hace rato que no tenía algo tan agresivo. Aportamos 25 y 30% del costo de la producción y le sacamos 1 o 2 puntos de rating a la TV de aire, para ellos , productoras y canales, es negocio".

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