24 de abril 2017 - 23:34

Veronika Eberle, la violinista que faltaba

• LA PRESTIGIOSA ALEMANA DEBUTA HOY EN EL COLÓN PARA EL MOZARTEUM
Su presentación, con dos programas diferentes, será junto a la Orquesta de Cámara de Munich, ya conocida en el país.

Eberle. La violinista se presentará por primera vez en el Teatro Colón.
Eberle. La violinista se presentará por primera vez en el Teatro Colón.
En el comienzo de una semana de actividad clásica frenética, el Mozarteum Argentino abre su temporada en el Colón con un debut y un regreso: la primera presentación en nuestro país de la violinista alemana Veronika Eberle, y el retorno de la Orquesta de Cámara de Munich, que ya actuó para esta institución en 1960, 2011 y 2014. Habrá dos programas diferentes, integrados por obras de Mozart, Haydn, Reger, Kreisler Schubert y Fennesy. Dialogamos con Eberle.

Periodista: Pese a no haber estado nunca en nuestro país, usted se formó con una persona íntimamente ligada a la Argentina: Ana Chumachenco. ¿Qué recuerdos tiene de sus clases?

Veronika Eberle: Es una de las personas más maravillosas que conocí, en términos de música, vida, personalidad. Se aprende muchísimo de ella. Yo tuve la suerte de conocerla cuando era muy joven, a los 12 años, estudié con ella muchos años, y me acompañó en etapas muy importantes de mi vida y mi carrera. Le estoy muy agradecida.

P.: ¿Cómo es su vínculo con la Orquesta de Cámara de Munich?

V. E.: Nos conocemos desde hace mucho. La primera vez que toqué con ellos fue cuando tenía doce años, y desde entonces continuamos en contacto, y estoy muy feliz de venir con ellos aquí.

P.: Usted tocará aquí dos conciertos de Mozart. ¿Qué le resulta más interesante de estas obras?

V. E.: Mozart es y será siempre uno de los compositores más geniales. Después de una melodía surge otra, más bella y más expresiva, eso es muy estimulante. Sus ideas nunca terminan. Me encantan sus óperas, y lo que me gusta de estos conciertos es que en ellos se puede encontrar a muchos personajes de sus óperas tanto en la parte de violín como en la de la orquesta. Es incluso más interesante tocarlos sin director: se tiene una conexión total con la orquesta, y la interpretación se vuelve más espontánea.

P.: ¿Le interesa la "interpretación históricamente informada"?

V. E.: Sí, en esta época vemos, leemos y escuchamos tanto acerca de ella que es imposible mirar para otro lado. Y sobre todo en los conciertos de Mozart: ver los manuscritos del autor, por ejemplo, aporta mucha información, porque se llega a una proximidad mayor a lo que él pensaba cuando lo escribía, y se vuelve todo más claro. Creo que es muy importante tener en cuenta también el diálogo entre el solista y la orquesta. En otros tiempos esta música era interpretada desde los ojos de los violinistas más que de los músicos.

P.: ¿Cree en la utilidad de los concursos?

V. E.: Sólo participé de un concurso internacional, en el que gané el primer premio, cuando tenía catorce años. No creo que sean el punto de partida para una carrera: son más como una competencia deportiva. A veces puede ser bueno para estudiantes que de otra manera no dan conciertos, porque tienen la oportunidad de tocar frente a otros, incluso con orquesta, y también desde el punto de vista del aprendizaje del repertorio. Para algunos pueden ser útiles, pero en cierto punto creo que no tienen nada que ver con la música.

P.: ¿Cree en la vigencia de las escuelas violinísticas?

V. E.: No. Mi maestra, Ana, nunca enseñó desde el concepto de escuela. Siempre fue muy creativa y también les pidió siempre a sus alumnos ser creativos para encontrar su manera propia de hacer algo desde el violín. Creo más en esto que en ninguna escuela.

P.: ¿Cuál es su relación con el público en el momento de tocar en concierto? ¿Está pendiente de su reacción o se concentra puramente en su interpretación?

V. E.: El público también incluye en lo que hace el intérprete, porque, por ejemplo, cuando se toca un gran concierto como el de Brahms, y se llega a la cadenza, uno escucha el silencio, la expectativa y la emoción del público. Uno lo siente, y se entabla una especie de conversación.

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