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Veronika Eberle, la violinista que faltaba
• LA PRESTIGIOSA ALEMANA DEBUTA HOY EN EL COLÓN PARA EL MOZARTEUM
Su presentación, con dos programas diferentes, será junto a la Orquesta de Cámara de Munich, ya conocida en el país.
Eberle. La violinista se presentará por primera vez en el Teatro Colón.
V. E.: Mozart es y será siempre uno de los compositores más geniales. Después de una melodía surge otra, más bella y más expresiva, eso es muy estimulante. Sus ideas nunca terminan. Me encantan sus óperas, y lo que me gusta de estos conciertos es que en ellos se puede encontrar a muchos personajes de sus óperas tanto en la parte de violín como en la de la orquesta. Es incluso más interesante tocarlos sin director: se tiene una conexión total con la orquesta, y la interpretación se vuelve más espontánea.
P.: ¿Le interesa la "interpretación históricamente informada"?
V. E.: Sí, en esta época vemos, leemos y escuchamos tanto acerca de ella que es imposible mirar para otro lado. Y sobre todo en los conciertos de Mozart: ver los manuscritos del autor, por ejemplo, aporta mucha información, porque se llega a una proximidad mayor a lo que él pensaba cuando lo escribía, y se vuelve todo más claro. Creo que es muy importante tener en cuenta también el diálogo entre el solista y la orquesta. En otros tiempos esta música era interpretada desde los ojos de los violinistas más que de los músicos.
P.: ¿Cree en la utilidad de los concursos?
V. E.: Sólo participé de un concurso internacional, en el que gané el primer premio, cuando tenía catorce años. No creo que sean el punto de partida para una carrera: son más como una competencia deportiva. A veces puede ser bueno para estudiantes que de otra manera no dan conciertos, porque tienen la oportunidad de tocar frente a otros, incluso con orquesta, y también desde el punto de vista del aprendizaje del repertorio. Para algunos pueden ser útiles, pero en cierto punto creo que no tienen nada que ver con la música.
P.: ¿Cree en la vigencia de las escuelas violinísticas?
V. E.: No. Mi maestra, Ana, nunca enseñó desde el concepto de escuela. Siempre fue muy creativa y también les pidió siempre a sus alumnos ser creativos para encontrar su manera propia de hacer algo desde el violín. Creo más en esto que en ninguna escuela.
P.: ¿Cuál es su relación con el público en el momento de tocar en concierto? ¿Está pendiente de su reacción o se concentra puramente en su interpretación?
V. E.: El público también incluye en lo que hace el intérprete, porque, por ejemplo, cuando se toca un gran concierto como el de Brahms, y se llega a la cadenza, uno escucha el silencio, la expectativa y la emoción del público. Uno lo siente, y se entabla una especie de conversación.


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