28 de abril 2009 - 00:00

Vértigo, carisma y cambio de libreto

Barack Obama habló ayer ante la Academia Nacional de Ciencias. Junto a una agenda ardua en el plano económico, el demócrata llevó adelante desde el inicio de su gestión, de la que mañana se cumplen 100 días, una intensa tarea de relaciones públicas con gobiernos del mundo.
Barack Obama habló ayer ante la Academia Nacional de Ciencias. Junto a una agenda ardua en el plano económico, el demócrata llevó adelante desde el inicio de su gestión, de la que mañana se cumplen 100 días, una intensa tarea de relaciones públicas con gobiernos del mundo.
Nueva York - Un día cualquiera en la Casa Blanca. Después de haber dormido cinco o seis horas y de haber transpirado en el gimnasio, Barack Obama repasa su discurso sobre la nueva estrategia en Afganistán, mientras ultima los detalles de su visita a Europa, mientras urge a los congresistas demócratas a que den el visto bueno a su presupuesto, mientras sigue las inundaciones en Fargo, mientras decide dejar en la banquina al presidente de General Motors, Rick Wagoner.

Así han discurrido estos 100 días vividos vertiginosamente, como si Obama siguiera aún al galope sobre el caballo electoral, pero domando con envidiable frialdad el potro del poder para que no se le desboque, como le ocurrió a Nicolas Sarkozy.

La pregunta es hasta cuándo logrará Obama mantener la estrella y la compostura. Dos de cada tres norteamericanos aprueban su gestión y el 48% afirma que el país va «en la dirección correcta» (la cifra más alta en los últimos cuatro años). Pero sus promesas de unidad han caído en saco roto, la sociedad está tan dividida como en la era Bush y tan sólo el 24% de los republicanos lo sigue viendo con buenos ojos. Por el ala izquierda arrecian las críticas por su plan de rescate financiero, por el aumento de las tropas en Afganistán y por su resistencia a investigar las torturas.

Vuelve entre tanto la violencia en Irak, sigue creciendo el desempleo y penden aún los nubarrones de la recesión. La derecha dura advierte que avanzamos hacia la «tormenta perfecta». La mayoría del país abraza el vendaval desatado en Washington, aunque el 40% cree que Obama está haciendo «demasiado al mismo tiempo».

Doris Kearns Goodwin, la autora de aquel Equipo de Rivales que inspiró a Obama cuando soñaba con emular a Lincoln, sostiene que el hiperpresidente ha dejado ya atrás a John F. Kennedy y a Lyndon B. Johnson. Su modelo ha sido el padre del New Deal, el mismo que instituyó oficialmente el sprint de los 100 días: «No hemos visto nada igual desde Franklin D. Roosevelt».

Guantánamo: Obama arranca con un poderoso gesto simbólico. A los dos días de llegar a la Casa Blanca firma una orden ejecutiva para cerrar la prisión de Guantánamo en un año y dejar en suspenso los tribunales militares. El Presidente decreta también el cierre de las prisiones secretas de la CIA y el fin de las técnicas de interrogatorio extremo: «Queremos enviar al mundo la señal de que seguiremos plantando cara al terrorismo, pero lo haremos de acuerdo con nuestros valores y nuestros ideales».

Independencia energética: otra ruptura radical con la administración Bush. Obama se compromete a duplicar la producción con energías renovables en tres años, a invertir u$s 150.000 millones en una década y a crear 450.000 puestos de trabajo verde.

Igualdad de la mujer: la primera ley firmada por Obama y otra de sus promesas electorales más esperadas. El Presidente rompe una lanza por la igualdad en el trabajo y facilita las demandas laborales por discriminación. El 9 de marzo crea el Consejo de la Mujer en la Casa Blanca.

Reforma sanitaria: Obama firma una ley que da cobertura sanitaria a cuatro millones de niños. La renuncia prematura del aspirante a secretario de Salud Tom Daschle (por sus problemas con el fisco) lo obligan a pisar el embrague de la reforma sanitaria. Obama admite su «error» y designa como candidata a la gobernadora de Kansas, Kathleen Sebelius, pendiente aún de confirmación en el Senado.

Plan de «estímulo»: el primer gran órdago económico. Pese a sus intentos por subir al carro a la oposición, el Plan para la Recuperación y Reinversión en Estados Unidos (con una inversión final de u$s 787.000 millones) sale adelante en el Congreso gracias a la mayoría demócrata y al tímido apoyo de tres senadores republicanos. Es el principio del fin de sus llamados a la unidad.

Estado de la Unión: al cabo de un mes en el Despacho Oval, Obama habla por primera vez ante las dos Cámaras y ante millones de espectadores y confirma sus dotes de gran comunicador. Su índice de aceptación popular supera el 70%.

Irak: en la base militar de Camp Lejeune, y flanqueado por el secretario de Defensa, Robert Gates (único superviviente de la administración Bush), Obama anuncia el repliegue de las tropas de combate de Irak en 18 meses y la retirada total a finales de 2011. La permanencia de una fuerza residual de 50.000 soldados lo enfrenta por primera vez a la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi.

Afganistán: rompiendo filas con el vicepresidente, Joe Biden, Obama avanza un mes después en la nueva estrategia para Afganistán, con el envío de 17.000 tropas de combate más 4.000 soldados de refuerzo para adiestrar a las fuerzas de seguridad locales. Obama reclama a Pakistán más colaboración contra Al-Qaeda y los talibanes, a cambio de ayuda económica.

Células madre: el 9 de marzo, Obama se desmarca nuevamente de la administración Bush con un decreto que autoriza el uso de fondos federales para la investigación con células madre.

Rescate financiero y presupuesto: Obama pasa seis horas reunido en pleno domingo con su equipo de asesores económicos, ultimando la mayor reestructuración del sistema financiero. Una semana después, pone en firme a la industria del automóvil. El 3 de abril logra la aprobación de su megapresupuesto de 3,5 billones de dólares.

Viajes: a principios de abril, Obama despliega sus alas en Europa. Cinco países en apenas cinco días, de la reunión del G-20 al cónclave de la OTAN, y de ahí a Praga y Estambul. Dos semanas después, se convierte en la gran estrella de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, donde llama «mi amigo» a Hugo Chávez.

Cuba: Obama anuncia en la Cumbre el comienzo de una nueva era en las relaciones con Cuba. Antes de partir, levanta las restricciones para viajar a la isla: «Permitiremos que los cubanoamericanos visiten la isla cuando quieran y faciliten recursos a sus familias».

Torturas: tras un intenso debate interno, Obama decide desclasificar los informes sobre los «interrogatorios extremos» de la CIA. El Presidente deja por primera vez la puerta abierta a una posible investigación independiente sobre las torturas, pero días después se enfrenta a Nancy Pelosi y se opone a la creación de una comisión de la verdad.

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