Victoria Ocampo en escena

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"V.O.", el espectáculo con libreto de Beatriz Sarlo y música de Martín Bauer que fue estrenado el año pasado en el CETC (Centro de Experimentación del Teatro Colón), volverá a subir a escena en cuatro únicas funciones (jueves, viernes y sábado a las 20.30 y domingo a las 17), en ese mismo espacio. Se trata de una mirada sobre la experiencia de la gestora e intelectual argentina Victoria Ocampo como espectadora del estreno en París de "La consagración de la primavera" de Igor Stravinski; fue justamente a raíz del centenario de aquel estreno, celebrado el año pasado, que esta obra tuvo su primera producción.

"V.O." comprende un elenco de actores y músicos compuesto por Analía Couceyro (Victoria), María Inés Aldaburu (Marguérite / institutriz), Javier Lorenzo (Igor / Drieu), Margarita Fernández (mucama) y Selene Lara (cantante), y la bailarina Florencia Vecino. Un ensamble de músicos de primer nivel brinda el sostén instrumental: Grace Medina y Florencia Ciaffone (violines), Mariano Malamud y Andrés Hojman (violas), Jorge Pérez Tedesco y Martín Devoto (cellos), Bruno Lo Bianco (percusión) y Silvia Dabul (piano). Al frente se encuentra el músico Pablo Druker, radicado en Alemania, con quien dialogamos:

Periodista: La obra imagina a Victoria Ocampo en el estreno de "La consagración...". ¿Hay alguna relación entre la música de Bauer y la de esa obra de Stravinski?

Pablo Druker
: Sí, la hay. El punto de partida es efectivamente esa noche y el impacto que tuvo sobre Victoria Ocampo. La obra toma dos momentos muy concretos de "La consagración..." que se escuchan en forma casi textual, y en los materiales con los que Bauer trabaja, si bien ya no son citas textuales, se podría encontrar ciertas conexiones con la escritura más stravinskiana en general. Después creo que la obra toma su rumbo y se independiza del planteo de "Consagración".

P.: ¿De qué manera está estructurada la obra?

P.D.:
A veces se instala la pregunta de si esto podría ser planteado o no como una ópera. La obra tiene elementos que pertenecen al mundo de la ópera: un preludio, ciertas arias, pero si uno tuviera que definirlo entraría más en lo que se llama teatro musical. Son escenas muy cortas, algunas ínfimas, que se suceden, y eso funciona muy bien.

P.: En lo personal, c¿ómo imagina ese encuentro de Ocampo con el ballet de Stravinski?

P.D.:
Fue un momento que marcó una bisagra en la música. Y el personaje de Victoria Ocampo lo pienso como alguien que logró cosas que eran un poco utópicas por el tiempo en el que ella estaba, y durante su vida luchó por llevar esas ideas adelante; esa noche constituyó también la plasmación de una utopía musical. Imagino el encuentro como una implosión total de ambos hechos.

P.: ¿Cómo está tratado el personaje de ella en el libreto?

P.D.
: El texto no es biográfico, sino que entra en un lugar más profundo en cuanto a instancias de su vida. El planteo del texto es extraordinariamente sutil.

P.: ¿Qué le permitió aprender la experiencia del año pasado?

P.D.:
El año pasado fue un estreno, con todo lo que eso suele implicar. Esta vez el armado se hizo sobre la base de esa experiencia vivida. Se trata de experiencias muy distintas, pero tanto el estreno como esta reposición implicaron procesos de trabajo donde hubo que armar mucho la estructura de la obra, tomar decisiones constantes, por momentos quitar algunas cosas. Los autores están siempre en los ensayos y como decía el trabajo es muy fluido, ellos me dan mucha libertad para trabajar y yo estoy abierto a sus sugerencias. Por lo general estos procesos que implican el estreno de obras me interesan mucho, como el diálogo con otras áreas. No es solo ir a la música.

P.: Como director centrado en la música nueva, ¿siente que la colaboración con autores vivos, como en este caso, le quita como intérprete la libertad que podría tener en otro tipo de repertorio?

P.D.:
Desde ya que la posibilidad de tener al compositor a disposición marca una diferencia enorme con la música de repertorio donde no se tiene ese idea y vuelta. Es un ida y vuelta muy enriquecedor para ambas partes en caso de que puedan escucharse, cosa que no siempre ocurre. Cuando eso ocurre se genera un diálogo en que de los dos lugares se pueden tomar cosas que incluso el mismo autor no escuchó, o escuchó de otra manera...

P.: O pensó que iban a funcionar y en la práctica no funcionan...

P.D.
: ...o pensó que funcionaban de una manera determinada, pero el director las piensa desde otra forma que también funciona, y ahí entra en juego la apertura. Y siempre está el tercer cabo que son los músicos, y ahí se genera entre las tres partes una conexión muy valiosa.

Entrevista de Margarita Pollini

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