6 de enero 2014 - 00:00

Vidal emprende primer “safari” en Buenos Aires

María Eugenia Vidal ya lanzó una prematura campaña en la provincia de Buenos Aires de cara a las elecciones 2015.
María Eugenia Vidal ya lanzó una prematura campaña en la provincia de Buenos Aires de cara a las elecciones 2015.
Carlos Ruckauf y Daniel Scioli, dos de los últimos tres gobernadores bonaerenses, fueron porteños. El tercero, Felipe Solá, vivía en Retiro cuando juró como vice. María Eugenia Vidal, la número dos de Mauricio Macri, debió mirar con expectativa esa estadística cuando, unas semanas atrás, aceptó convertirse en la oferta del PRO en la provincia de Buenos Aires.

Nacida en Flores, Vidal vive hace años en Morón. Esa dualidad la reviste de una identidad que expresan, con distintos modos y rasgos, los más de 3 millones de bonaerenses que cada día ingresan a la Capital. La condición de metropolitano es la llave mágica a la que apuesta el macrismo para construir, sin conflicto, a Vidal como su candidata a gobernadora bonaerense para 2015.

Un paseo por Vicente López, junto a Jorge Macri, primo del jefe de Gobierno y alcalde de ese distrito del conurbano norte, fue el primer desembarco de Vidal con chip bonaerense. Antes, en un mano a mano con Mauricio Macri, acordó el formato y la táctica de conversión en política de la provincia.

Hubo, antes, varias excursiones como parte de la campaña electoral y luego pasadas convocadas por otros dirigentes del PRO, como Néstor Grindetti, con pretensiones de jugar en la liga conurbánica: el ministro de Hacienda porteño la invitó a una cena en su distrito, Lanús.

Pero la clave de los movimientos de Vidal fueron la definitiva anulación de cualquier aventura bonaerense de Gabriela Michetti y la aceptación de que un esquema presidencial como el que pretende consolidar Macri requiere, de manera inevitable, de una figura con nivel de instalación y algún grado de proyección electoral en el principal distrito del país.

Vidal, más diestra o más obediente que su antecesora en la vice porteña, aceptó jugar el juego que rehusó Michetti, que alimentó la ansiedad del macrismo cuando dejó crecer la hipótesis de que se animaba a ser candidata a diputada nacional por la provincia de Buenos Aires en 2013.

En su primer safari bonaerense, que comenzará esta semana, Vidal tendrá resuelto a priori ese dilema: su voluntad de entrar en el juego bonaerense quedó explicitada y será uno de los puntales para darle solidez a la pretensión presidencialista de Macri.

Simple: sin una oferta en la provincia que, de mínima, permita imaginar un caudal de votos para disputar legisladores nacionales y provinciales, además de cargos locales y de máxima tener un buen score en las PASO que permita fantasear con un buen resultado en la general -para gobernador no hay balotaje- Macri tendrá serias dificultades de montar una red política, de dirigentes, grupos y tropa, para sostener el sueño 2015.

En el esquema bonaerense, como en cualquier provincia, los armados territoriales apuestan o no a un proyecto nacional según le aporten encanto (y perspectivas de conseguir cargos) en el plano local y provincial. El plan Macri, sin una oferta interesante en el plano de gobernador, puede perder atractivo para los dirigentes bonaerenses.

La variante Vidal está, además, atada a movimientos exógenos, en particular lo que haga Sergio Massa que camina como candidato presidencial pero tiene, siempre, como plan B, el volantazo hacia el sillón de Dardo Rocha en La Plata.

En estos días, la vice jefa y candidata bonaerense no declarada dice, cuando le preguntan, que el tiempo dirá se instaló en Pinamar y planea una gira que la lleve de punta a punta de la costa atlántica, entre la Samborombón y Monte Hermoso, un modelo no convencional ya que en general los candidatos eligen como destinos clásicos Mar del Plata, Tandil y Pinamar, o a lo sumo Gesell.

Como un simbolismo, Vidal promete salirse del circuito "nacional" de las playas más masivas y meterse en arenales casi silvestres como Claromecó. Todo un safari playero.

Estará, claro, en Mar del Plata el 17 y 18 de enero cuando aparezca por ese distrito Mauricio Macri como parte de su propio minué de instalación presidencial. El clásico del verano, el que todos los candidatos con pretensiones, repiten año tras año.

La mutación bonaerense de Vidal tendrá, como efecto colateral, el relanzamiento provincial de Jorge Macri que también se animará a una serie de actividades en la Costa atlántica para, al menos, animar la idea de que puede funcionar como contrapeso o contrincante de la dama macrista en la carrera hacia la gobernación.

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