La gobernadora de Buenos Aires se manifestó a favor de la división de poderes y, sin mencionar a la Corte Suprema, reclamó “que no haya atajos para aliviar el dolor”.
Lesa humanidad. María Eugenia Vidal visitó ayer una muestra sobre Ana Frank en Vicente López junto con Horacio Rodríguez Larreta y Jorge Macri.
En línea con el Gobierno nacional, María Eugenia Vidal aseguró ayer que "los delitos de lesa humanidad deben ser tratados como delitos de lesa humanidad y no como delitos comunes", al inaugurar junto con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el intendente Jorge Macri una muestra itinerante de Ana Frank en el partido bonaerense de Vicente López.
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"Nuestra posición es clara: los delitos de lesa humanidad deben ser tratados como delitos de lesa humanidad y no como delitos comunes. La única forma de aliviar el dolor, de reparar en algo el sufrimiento de las víctimas, de los sobrevivientes y sus familias, es con respuestas justas. No hay otra respuesta más que la respuesta justa, no puede haber atajos para que haya alivio al dolor", sostuvo Vidal en declaraciones formuladas en ese acto, realizado el Centro Cultural Trabucco de Vicente López.
En ese marco, Vidal opinó que se debe respetar "la división de poderes, pero también nuestra propia libertad de decir lo que pensamos". "La memoria, para los que gobernamos, es como en la vida: defender valores, los valores que hacen que estas situaciones de horror no se repitan", prosiguió, y agregó que "memoria es mucho más que conmemorar las fechas importantes, que incorporar discursos políticamente correctos".
En este sentido, añadió que "el mejor legado frente a tanto horror, no sólo en la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, sino en lo que también pasó en nuestro país, es el aprendizaje y la Justicia", e insistió con que "ésa es la mejor manera de sostener la memoria". En la inauguración de la muestra estuvieron, además de Vidal, Rodríguez Larreta y Jorge Macri, el secretario de Derechos Humanos nacional, Jorge Avruj; y el provincial, Santiago Cantón; el ministro de Cultura provincial, Alejandro Gómez; el juez federal Sergio Torres; el director del Centro Ana Frank Argentina, Héctor Shalom; y el presidente del Museo del Holocausto en Argentina, Marcelo Mindlin.
También estuvo presente Albert Gomes de Mesquita, sobreviviente del Holocausto y compañero de escuela de Ana Frank, que está visitando por primera vez el país.
En ese marco, Vidal le manifestó a Albert Gomes de Mesquita que "el mejor legado es lo que los chicos pueden aprender, porque nadie se lo va a quitar", y sostuvo que la muestra itinerante inaugurada "apuesta a un aprendizaje sobre la no discriminación, sobre el respeto hacia el otro, sobre el encuentro en las diferencias, sobre decir 'no' con firmeza y templanza ante el atropello".
Albert Gomes de Mesquita, que nació en Ámsterdam en 1930, tiene 86 años. Vivía con sus padres y su hermana cuando las tropas del Tercer Reich invadieron Holanda, en mayo de 1940. Fue compañero de Ana Frank en el Liceo Judío. Su nombre figura en una de las traducciones de El Diario de Ana: "Albert Gomes de Mesquita es un chico que ha venido del colegio Montessori y que se ha saltado un curso. Es muy inteligente". Al igual que ella, debió esconderse para salvar su vida.
"El fallo de la Corte Suprema no sólo representa un retroceso en materia de Derechos Humanos, sino que además genera una peligrosa sensación de que todos los delitos son iguales y que deben ser juzgados de una misma forma", declaró ayer Manuel Mosca, el presidente de la Cámara de Diputados, quien además recordó que "incluso en el aspecto jurídico, la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad nos demuestran que no podemos medir a éstos con la misma vara que a los demás".
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