Vínculo maestro-alumno con intensidad de thriller

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"Whiplash" (EE.UU., 2014). Dir.: D. Chazelle. Int.: M. Teller, J.K. Simmons, M. Benoist. PM/13. 

Un film de jazz en el siglo XXI ya es algo de por sí bastante raro. Pero el acercamiento que hace "Whiplash" a la obsesion de un chico por ser el mejor baterista de jazz es totalmente original, ya que una manera de describir esta película sería decir que es algo así como la versión hardcore de "Karate Kid".

Es que el que se roba la película es J.K. Simmons, el profesor de música de la prestigiosa escuela donde estudia batería el protagonista, Miles Teller. El profesor es una especie de sádico obsesivo que, como encargado de elegir los músicos que puedan integrar la big band de la escuela, los somete a presiones inusitadas, como por ejemplo citarlos para un ensayo a las 6 de la mañana aunque, en realidad, el horario sea tres horas más tarde, tirarles una silla por la cabeza si no le gusta como tocan, o marcarles el tempo con cachetadas.

Dado que los alumnos tienen gran respeto por este malhumorado del jazz, que asegura que Charlie Parker se convirtió en "Bird" cuando casi lo decapitan al arrojarle un platillo por la cabeza, y que por otro lado es el único que tiene el poder de elegir quién participará o no de la banda donde estos estudiantes de música podrían obtener prestigio fuera de la escuela, no les queda otra opción que someterse a su dictadura.

Simmons se luce como nunca en su larga carrera de papeles secundarios interpretando a este extraño villano musical que tortura especialmente al baterista, al punto de que nunca termina de darle el lugar definitivo en la banda y lo hace competir permanentemente con otros dos candidatos, haciéndoles acelerar el ritmo hasta que les sangran las manos. La película tiene un crescendo cada vez más intenso sobre esta relación entre alumno y maestro y luego, cuando explota a nivel extramusical, ofrece una especie de intervalo hasta llegar a un final inesperado casi más propio de un thriller que de un film musical.

El director Damien Chazelle maneja muy bien la tensión con grandes temas musicales como el del título (el soundtrack ofrece temas de Buddy Rich, Duke Ellington y Stan Getz), que generalmenre aparecen interrumpidos por el rabioso profesor y, obviamente, en los momentos culminantes los solos de batería del protagonista acentúan la tensión.

D.C.

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