16 de octubre 2009 - 00:00

Violencia imparable provoca 40 muertos más en Pakistán

Efectivos policiales paquistaníes trasladan a un herido a un hospital en Peshawar. La ofensiva de los talibanes, que inquieta cada vez más a la Casa Blanca, es muy fuerte tanto en ese país como en su vecino Afganistán.
Efectivos policiales paquistaníes trasladan a un herido a un hospital en Peshawar. La ofensiva de los talibanes, que inquieta cada vez más a la Casa Blanca, es muy fuerte tanto en ese país como en su vecino Afganistán.
Lahore, Pakistán - Al menos 40 personas murieron ayer en una oleada de ataques contra la Policía y funcionarios en Pakistán, horas antes que el presidente estadounidense, Barack Obama, se declarara alarmado y promulgara una ley que otorga una ayuda multimillonaria al país asiático.

Los atentados perpetrados en Lahore, Kohat y contra una residencia gubernamental en Peshawar, en una sangrienta escalada de la violencia que comenzó hace once días, dejaron como víctimas a 10 atacantes, 19 policías, 10 civiles (entre ellos, un niño) y una persona sin identificar.

Estos ataques pusieron en evidencia el poder de los extremistas para golpear en el corazón de Pakistán, así como la debilidad de las fuerzas de seguridad, mal equipadas y posiblemente infiltradas por los fundamentalistas. Este escenario siembra dudas acerca de la promesa oficial de una nueva ofensiva contra los islamistas talibanes cerca de la frontera con Afganistán.

En efecto, observadores destacan a la luz de los hechos recientes que la lucha contra el terrorismo ya no puede limitarse a los remotos distritos montañosos de la frontera con Afganistán, ya que los talibanes y los combatientes de Al Qaeda la han llevado a las principales ciudades. Los sangrientos enfrentamientos y atentados recientes muestran que el conflicto se prolongará y que la situación del único país musulmán que cuenta con la bomba atómica se parece cada vez más a la de Irak o Afganistán. En ese sentido, el escenario de una toma del poder por los extremistas constituye una pesadilla para Occidente.

Tras los atentados de ayer, Obama se declaró preocupado por la situación en Pakistán y firmó la ley que otorga u$s 7.500 millones para construir escuelas, carreteras e instituciones democráticas en el país, como parte de una estrategia para desacreditar a los extremistas en Pakistán y Afganistán.

«Esta ley es una señal tangible del amplio apoyo estadounidense a Pakistán, como quedó demostrado al ser aprobada de manera unánime por las dos cámaras bipartidarias del Congreso», indicó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, en un comunicado.

Las fuerzas de seguridad paquistaníes necesitaron cuatro horas para poner fin a los ataques en Lahore (este), la segunda ciudad del país, con siete millones de habitantes.

Al menos 28 personas murieron en los intentos de asalto simultáneos contra tres instalaciones policiales en Lahore y 11 en un atentado suicida con coche bomba en Kohat (noroeste).

Por la tarde, una bomba estalló en una residencia de empleados del Gobierno en Peshawar (noroeste), con saldo provisional de un niño muerto, según una fuente médica.

Pakistán, fronterizo de Afganistán y aliado clave en la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo, se ha visto minado por ataques reivindicados o atribuidos a los talibanes, en los cuales han muerto más de 160 personas desde el 5 de octubre.

En Lahore, hombres armados con granadas y chalecos de explosivos atacaron una academia de comandos en el suburbio de Bedian, otra escuela policial en la zona de Manawan y las oficinas de la Agencia Federal de Investigaciones (FIA).

El centro de entrenamiento en el suburbio de Manawan ya había sido atacado el 30 de marzo por insurgentes que mataron a ocho reclutas policiales. Y el edificio de la FIA en Lahore había sido bombardeado en marzo de 2008, con saldo de 16 muertos.

El Gobierno paquistaní aseguró que el país se enfrenta a una nueva guerra tras el incremento de los ataques en el corazón político del Punyab, lejos del centro guerrillero de la región tribal del noroeste.

«Están llevando a cabo una guerra de guerrillas. Primero fueron activos en la Provincia de la Frontera del Noroeste, ahora son activos en el Punyab. Son terroristas pagados para desestabilizar a Pakistán», declaró el ministro del Interior, Rehman Mali.

Antes de que los insurgentes fuesen dominados, la Policía advirtió del riesgo de más ataques en Lahore, la capital cultural y financiera del país, donde se han registrado varias ofensivas insurgentes desde marzo.

«Las operaciones de búsqueda continúan en diversos sectores de la ciudad. Hay amenazas de más ataques», dijo el jefe de Policía de Lahore, Pervez Rathor.

El Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP) reivindicó la mayor parte de los atentados que desde julio de 2007 dejaron más de 2.250 muertos en Pakistán.

Agencias AFP, DPA, EFE y Reuters

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