6 de abril 2017 - 20:25

Violentos piquetes en CABA anticiparon jornada caliente

Así no. Una vez más, grupos piquteros ejercieron de modo prepotente su derecho a la protesta, interrumpiendo el tránsito en la 9 de Julio durante más de tres horas. Hoy anuncian más cortes en los accesos. Foto: Ignacio Petunchi.
Así no. Una vez más, grupos piquteros ejercieron de modo prepotente su derecho a la protesta, interrumpiendo el tránsito en la 9 de Julio durante más de tres horas. Hoy anuncian más cortes en los accesos. Foto: Ignacio Petunchi.
Encapuchados y con palos, piqueteros que se identificaron como pertenecientes a organizaciones sociales del conurbano bonaerense, volvieron a tomar de rehén a los ciudadanos que pretendían transitar libremente por el centro porteño al mantener cortada la avenida 9 de Julio durante más de tres horas. A pesar del dispositivo policial, los manifestantes no sólo interrumpieron el tránsito vehicular, sino que además quemaron cubiertas sobre la calzada del Metrobus, a la altura del edificio donde funcionan los ministerios de Desarrollo Social y Salud. Este hecho ocurrido en la víspera del primer paro general que sufre la administración nacional- puso a prueba nuevamente las dificultades que tanto el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta como el de Mauricio Macri tienen para aplicar el manoseado protocolo antipiquetes, que hoy deberá afrontar un nuevo desafío: evitar que los anunciados cortes de los partidos de izquierda en los accesos impidan el ingreso de los automovilistas a la ciudad de Buenos Aires. A tal fin, los ministerios de Seguridad que encabezan Patricia Bullrich y Martín Ocampo, coordinaron un operativo para que no haya piquetes en las autopistas de ingreso y en los puntos clave del distrito. Desde la cartera con sede en la calle Gelly y Obes, afirmaron que "la idea es impedir los bloqueos para garantizar que los que quieran parar puedan hacerlo, pero darle la misma oportunidad a los que pretendan ir a trabajar", sostuvo la fuente consultada.

El plan previsto para la jornada de paro incluye la participación de las tres fuerzas federales (PFA, Gendarmería y Prefectura), además de la Policía de la Ciudad, cuyos efectivos estarán apostados desde las primeras horas del jueves en Panamericana, puente Pueyrredón, autopista Riccheri y Acceso Oeste, lugares donde están previstas las acciones de los manifestantes. También habrá fuerte presencia de uniformados en las estaciones ferroviarias y retenes preparados para intervenir ante cualquier situación de emergencia. Tal como anticipó este diario, la fortaleza de la medida estará centrada en el accionar de los gremios del transporte, que amenazaron con garantizar que ningún transporte público se movilice durante la jornada. "El paro va a ser eficaz porque muchos no tendrán cómo trasladarse, pero carece de legitimidad porque la mayor parte de la población no acompaña a estos dirigentes sindicales, a los que considera violentos e intolerantes", afirmó un funcionario de Jefatura de Gabinete.

En ese sentido, las amenazas públicas que el taxista Omar Viviani profirió contra los que "osen" "carnerear" la medida, cayeron como anillo al dedo para justificar el argumento macrista de la "violencia" de la dirigencia sindical. "Está claro que la ciudadanía no quiere este tipo de discursos agresivo, extorsivo e intolerante", aportó la fuente oficial, adicta al Twitter, mientras se regodeaba con la reacción adversa que tuvo la actitud del sindicalista en las redes sociales. Por su parte, Viviani -quien, a raíz de sus dichos, había sido citado a indagatoria por el fiscal de la Cámara Contravencional y de Faltas porteño, Walter Fernández, no se presentó y solicitó "una prórroga" para su declaración, sin precisar el tiempo solicitado, alegando que sus defensores deben "estudiar más" la imputación formulada por el delito de "amenaza coactiva agravada".