19 de agosto 2014 - 00:00

“Virtuosismo, para mí, no es sólo tocar rápido”

Para Berlin, la diferencia entre “el jazz-blues” y el más cercano al rock “está en el modo de sentir el blues en el momento de tocarlo. Podríamos decir que es la distancia que hay entre el tango tradicional y el que creó Piazzolla”.
Para Berlin, la diferencia entre “el jazz-blues” y el más cercano al rock “está en el modo de sentir el blues en el momento de tocarlo. Podríamos decir que es la distancia que hay entre el tango tradicional y el que creó Piazzolla”.
El 23 de agosto volverá a tocar en la Argentina Jeff Berlin, un viejo conocido del público de nuestro país. Berlin, docente, productor, director y arreglador además de bajista virtuoso, ha tocado muchas veces por aquí con distintas formaciones. En esta oportunidad, volverá para dar dos conciertos en el ND/Teatro porteño como parte de un trío junto al guitarrista Scott Henderson y al baterista Billy Cobham (que reemplazará a Dennis Chambers, por problemas de salud de éste). Dialogamos con él días antes de su visita.

Periodista: Suele decirse que hay un blues más cercano al mundo del jazz y otro más cercano al rock. ¿Coincide con esa idea?

Jeff Berlin:
Sí, claro. Y son bien diferentes. El jazz-blues tiene un swing particular, y el blues rockero, el del "tipo-Texas", tiene el suyo totalmente distinto. Y eso, sea que estemos frente a modo "shuffle", más arrastrado, como el de Stevei Ray Vaughn, o a otro de marcación más clara de las ocho corcheas como usa B.B. King en "The Thrill is Gone". Creo que la diferencia está en el modo de sentir el blues al momento de tocarlo. Si me permite la comparación, podríamos decir que es la distancia que hay entre el tango tradicional y el que creó Piazzolla.

P.: ¿De cuál de estos dos modos de hacer blues se siente usted más cerca?

J.B.:
De ambos por igual. Cuando soy líder de una banda, me gusta el jazz-blues porque me da muchas más chances de tocar solos interesantes. Cuando soy un "sideman", disfruto tocando rock o "shuffle-type-blues" porque no tengo el asunto del solo. En ese caso, se trata simplemente de tocar un blues potente que sirva como base al instrumento líder o al cantante.

P.: Muchos se refieren a usted como un bajista virtuoso. ¿Le gusta ese concepto?

J.B.:
Es una descripción muy halagadora. En todo caso, lo que esto significa para mí es que he llegado a un punto en mi forma de tocar como bajista con el que puedo hacer prácticamente cualquier cosa que pienso. Virtuosismo, para mí, no es sólo tocar rápido. En estos días, hay muchos bajistas que tocan mucho más rápido que yo. Por eso, me parece que, en este momento de mi vida, mi virtuosismo refleja la calidad de las ideas musicales que se me ocurren cuando estoy en un estudio o en un escenario. Pongámoslo así: podríamos decir que usted es un virtuoso hablando español, porque puede utilizar su idioma, en cualquier forma que desee, para un discurso o sencillamente para decir "te quiero"; y puede hacerlo con un montón de palabras o sólo con algunas. Así es como veo mi capacidad para tocar. Puedo decir "te quiero" con mi bajo, y al mismo tiempo son muchos los que podrán comprenderme.

P.: Haciendo un repaso en su historia musical, nos encontramos con nombres tan ilustres y diferentes como los de Frank Zappa, John McLaughlin, Gil Evans, Pat Martino, Toots Thielemans, Al DiMeola, George Benson, Earl Klugh, Larry Coryell, Bob James, Dave Liebman, Herbie Mann, Ray Barretto, Bill Bruford, etcétera. ¿Qué sensación le produce ese repaso?

J.B.:
Es un honor haber tenido experiencias tan maravillosas como bajista. Ahora, con 61 años de edad, sigo tocando como un muchacho de 20. Y siento la misma excitación de tocar con grandes músicos que me tienen como su bajista. Sigo viajando por todo el mundo porque constantemente me enamoro de la música que toco. O sea que, repasando, lo que siento es el placer renovado cada vez que empiezo a tocar, como si fuera un chico que toca por primera vez.

P.: ¿Qué puede decirnos sobre la salud de Dennis Chambers?

J.B.:
Dennis es alguien tan reservado que ni siquiera nosotros sabemos bien qué le pasó. Lo que sabemos es que tiene que hacer reposo y que esperamos que se reponga muy pronto. Con Scott Henderson nos tenemos admiración y amor mutuo. Nos conocemos desde mediados de los 80. Somos grandes amigos, nos reímos de las mismas cosas; pasamos nuestro tiempo juntos porque nos sentimos cómodos. Con Dennis me hubiera pasado lo mismo. Billy Cobham, por su parte, es una leyenda. He tocado con él en el pasado y creo que podrá darnos la misma fuerza en la sección rítmica en este HBC trío que ha conservado su nombre. Me parece que tocar la batería para Scott y para mí no es complicado; sólo queremos alguien que tenga un profundo sentido del tiempo. Dennis o Billy cumplen perfectamente con eso.

P: Usted ha estado muchas veces en Argentina con planes distintos, incluyendo su propio trío. ¿Cuál es la relación con nuestros músicos?

J.B.:
Argentina tiene a dos de los más grandes músicos que conozco. Hay un genio del piano llamado Mariano Agustoni; uno de los pianistas más finos en lo armónico que he visto. Y está Quintino Cinalli, que es un baterista brillante. Con ellos tuve el honor de tocar cuando estuve en Buenos Aires unos meses atrás. Y también somos amigos. Me encantaría, en el futuro, poder salir de gira con ellos. Mi esposa es argentina, es la cantante Gabriela Sinagra. Es una coincidencia, pero diría que ella tiene un estilo de canto que es exactamente el que a mí me gusta. Canta notas y no gorjeos. Y enseña del mismo modo en que yo lo hago, no para construir una "carrera" sino, ante todo, para desarrollar una voz.

P.: ¿Cómo será su agenda después de este concierto de Buenos Aires?

J.B.: Volveré a mi casa de Florida, dormiré dos días seguidos, y grabaré los últimos tracks para mi nuevo CD. Tengo algunas clínicas en septiembre, y meses intensos de actuaciones en octubre y noviembre. Me encanta tocar, me gusta tocar pop, rock, hacer clínicas. Tengo la fortuna de hacer lo que me gusta y por eso no paro.

P: ¿Cómo será este nuevo show con el trío?

J.B.:
Tocaremos algunas cosas que siempre tocamos. Puedo prometer que será el mejor nivel que pueden ofrecer estos viejos amigos, moderadamente veteranos. Tocamos como chicos, intensamente, interactuando, improvisando constantemente. Tomamos la música del cielo e intentamos que le llegue a la audiencia. Es el placer principal, el de lograr la conexión con el público; es imprescindible para nosotros. Ojalá lo logremos.

Entrevista de Ricardo Salton

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