18 de febrero 2009 - 17:56

Virus Moreno: empleados del INDEC acuden a enfermería

Virus Moreno: empleados del INDEC acuden a enfermería
Desde la intervención, hace ya dos años, del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), una importante cantidad de trabajadores notificaron licencias psiquiátricas, y problemas de salud dicen desde el gremio ATE.
Se podría decir que el INDEC pasó a la categoría de «trabajo insalubre». Es que más allá de los problemas de credibilidad que desde hace dos años recaen sobre el organismo -con las consecuencias económicas y sociales que eso implica para la vida de los argentinos-, ahora aparece un perjuicio más. Al cumplirse la semana pasada el segundo aniversario del primer índice de inflación de la gestión morenista, «la única respuesta al pedido de regularización del INDEC ha sido la violencia», dicen los trabajadores en el «abrazo de todos los meses» cuando se difunde el Índice de Precios al Consumidor (IPC-GBA).
Esa violencia -física y psicológica- que aseguran padecer los empleados del INDEC a diario, tuvo su repercusión en la salud, pero obtener un número de afectados fue imposible, debido a que esos datos son propios del organismo, y el temor a represalias hace imposible que alguien lo revele. De todas maneras, «serían alrededor de 200» los trabajadores con licencias psiquiátricas, según señaló a este diario el delegado de ATE, Raúl Llaneza.
«Hay muchísima presión de las autoridades sobre las tareas que se hacen, sobre los salarios. Se fue tejiendo un sistema de amenazas con los que no estaban de acuerdo con la nueva gestión, que derivó en estos efectos. Así se generaron problemas (en los trabajadores) físicos y psíquicos, del corazón y demás, que hoy están comprobados», dijo a este diario el secretario general de ATE-INDEC, Daniel Fazio.
«En el servicio médico se advirtió esta situación», agregó, ya que de un día para otro comenzaron a crecer las consultas y las licencias. «Desde el Ministerio de Economía se advirtió que los trabajadores del INDEC estaban con ACV, ataques cerebrovasculares, ataques de pánico», etc., explicó el dirigente.
Los métodos de hostigamiento denunciados por el personal
-son varios- van desde el manejo discrecional en el monto de los salarios por parte de Hernán Brahim -hombre de Moreno en el organismo-, hasta el control minucioso en las actividades con patotas en las oficinas de los técnicos, según aseguró la empleada que no dio su nombre por temor a agravios. Asimismo, las conversaciones telefónicas de los trabajadores son a escondidas por posibles acosos, si hay sospecha de que se revela información «confidencial», y siempre con teléfonos celulares, ya que las líneas fijas estarían intervenidas. Los empleados padecen esta operatoria, a diario, por lo que «no hay cuerpo que aguante» un ámbito laboral con estas características.
«Se incorporaron nuevos trabajadores, unos 300, que fueron traídos para desarticular posibles medidas de fuerza», dijo Cinthia Pok, quien estaba a cargo de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), y fue desplazada por negarse a calcular la tasa de pobreza por irregularidades en la elaboración de los valores de las canastas alimentarias. Asimismo señaló que los que no se tomaron licencias «directamente renunciaron para no llegar a esa situación. La especulación con los contratos, los sumarios absurdos, la presencia de la patota en los pasillos, que nos escupen, nos tiran objetos, hasta nos pegaron», son otros de los métodos que implementó Moreno en el INDEC, comenta Pok. Esta cronista pudo ver a la patota en acción, cuando finalizó el último «abrazo» el pasado 11 de febrero. Comenzaron a despegar los carteles de los trabajadores, dijeron que trabajaban en el INDEC, pero no quisieron confesar su identidad: «Qué te importa quiénes somos», respondieron impunemente un grupo de jóvenes de no más de 20 años. Otra forma de disuasión denunciada es la contratación de personas, y luego dejar sin actividades a los antiguos trabajadores. Graciela Bevacqua, ex directora del IPC, marginada en 2007, apenas dispuesta la intervención, presentó su renuncia por una cuestión similar y es un ejemplo paradigmático de esta situación. «Quisiera informar que acabo de renunciar al INDEC. Esta decisión obedece a que he sido relegada a un puesto (biblioteca del Ministerio de Economía) que nada tiene que ver con mi especialidad, y no encuentro ya más espacio en el INDEC para desarrollarme personal y profesionalmente», expresó en un comunicado.
Bevacqua fue la primera desplazada del organismo tras la llegada de la intervención, pero los trabajadores afectados fueron muchos más.

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