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Voces argentinas en Nueva York
Alejandro Cordero y Teresa Aguirre Lanari de Bulgheroni junto con los jóvenes intérpretes del Instituto Superior de Arte del Colón.
La oportunidad para los artistas del ISATC de proyectarse hacia el exterior es el resultado de una alianza en la se conjugan el mecenazgo de Alejandro Cordero y de Teresa Aguirre Lanari de Bulgheroni con la participación del Instituto que dirige Eduardo Idhyope. En noviembre último se presentaron las sopranos Verónica Julio y Orlana Favaro, y el barítono Sebastián Anguilegui; el tenor Emanuel Esteban, afectado de laringitis, sólo participó del aria final de ensemble. Según dictaran las situaciones particulares, Marcelo Ayub acompañó y dirigió con aplomo y expresividad desde el piano.
En la sala colmada se encontraban autoridades de los dos más prestigiosos conservatorios de Nueva York (Juilliard School, y Manhattan School of Music) y representantes del Departamento Artístico del Metropolitan Opera y del Programa Domingo-Cafritz de la Opera Nacional de Washington. Entre otros notables del mundo social de Nueva York y Buenos Aires, se hallaban Carolina Herrera, Edgar Batista, Robert von Bulow, Corbin y Catherine Miller, Elisa Wagner, Diego y Roberta Herbstein, Alberto y Anabel Mariaca, Paloma Herrera, Ana Barón Supervielle, Ernesto y Caroline Nazar, Marina Pellecchi, Patricia de Boissieu, María Estrany, Erika Roberts y Sofia Blaquier.
El recital abrió con la vivaz y sonriente presencia escénica de Verónica Julio en «Una voce poco fa» del «Barbero de Sevilla» de Rossini. Impactó la claridad y la solvencia técnica de esta soprano cordobesa en los endiablados pasajes de coloratura de esta conocida aria. Un contraste deliberadamente sombrío lo dio Sebastián Angulegui en «O Carlo ascolta», de la ópera «Don Carlo» de Verdi. Delgado y de mediana estatura (quizás la antítesis de la convencional figura del barítono) Angulegui sorprendió gratamente con una untuosa voz, con caudal sonoro en registros bajos y con potencial de «cavar» aun más, a futuro, en el repertorio de bajo-barítono. Algunos de los agudos a los que llama episódicamente esta aria resultaron un poco esforzados, con excesivo vibrato.
Muy buen dominio de matices y color reveló Orlana Favaro en el aria siguiente, «Regnava nel silenzio» de «Lucia di Lamermoor» de Donizzeti. Angulegui se sumó a esta elegante soprano para ofrecer, a continuación, el dúo «Appresati, Lucia» de la misma ópera, larguísima página en la que la agradable voz de Favoro quedó ocasionalmente opacada por la de su par masculino. Fue esta quizás la menos feliz de las selecciones del programa del recital.
Después del intervalo, regresó Verónica Julio para brindar «Je veux vivre» de «Romeo y Juliette» de Gounod. A la soprano se la notó más cómoda en el repertorio italiano que en esta aria, cuya dicción francesa dejó algo que desear. El recital no comprendió ninguna aria de ópera rusa, pero el repertorio del Este europeo encontró presencia en la bellísima «Canción a la Luna», de «Rusalka» de Dvorak. Aqui sí pudo Favaro encontrar vehiculo para hacer valer su bello timbre, su musicalidad, expresividad y una mayor identificación con repertorios alejados del belcanto. Julio retomó con mayor seguridad su incursión en la lírica francesa con «O Dieu ! Que de bijoux», de «Faust», también de Charles Gounod. Aquí se la notó mucho más en su elemento, bindando una versión a todas luces brillante de esta conocida aria.
Una de la más logradas intervenciones de Angulegui resultó ser la partitura siguiente, «Votre toast, je peux vous le rendre» de «Carmen» de Bizet. Fue cantada con aplomo, virilidad, y consustanciación con la trama dramática. La sola incursion germana del programa le fue reservada a Favaro, quien brindó una deliciosa rendición de «Meine Lippen Sie Küssen So Heiss» de la opereta «Giuditta» de Franz Lehar, con cristalinos agudos. Cerró el recital con una excelente presentacion de ensemble, «Dunque è proprio finita» de «La Bohème» de Puccini. El bis fue un efusivo y merecidamente aplaudido «Libiamo» de «La Traviata» como anticipo de la despedida del año.


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